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28 Oct 2020

Vacunación de lechones frente al virus PRRS: ¿cumple nuestras expectativas?

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AUTOR

M. Jiménez

Servicio Técnico MSD Animal Health

M. Marcos

Servicio Técnico MSD Animal Health

R. Menjón

Servicio Técnico MSD Animal Health

Cumplir las expectativas con respecto al control del virus PRRS no es fácil. De hecho, probablemente es la patología que más frustración genera, siendo su control un desafío constante para veterinarios y productores.

Los motivos son varios:

  • No existen soluciones únicas.
  • El abordaje de la enfermedad debe hacerse de forma multifactorial.
  • Existen tantas variables que, en ocasiones, la repetibilidad de los resultados no es la esperada.

Si las medidas de control en general generan cierta discusión, la vacunación en particular es centro de opiniones confrontadas, y más concretamente, la vacunación de lechones.

Su necesidad, eficacia o retorno de la inversión son cuestiones comúnmente discutidas por los profesionales del sector.

En este artículo vamos a intentar responder a la pregunta objeto de este escrito, basándonos en informaciones científicas y en experiencias de campo bien documentadas, para intentar esclarecer, qué debemos esperar de la vacunación de lechones frente al  virus  PRRS, así como los requisitos que deben tenerse en cuenta para evitar resultados indeseados.

 

¿Con qué frecuencia se vacunan los lechones frente al PRRS?

Si analizamos las estrategias de vacunación a nivel europeo, existe cierta variabilidad entre países. No tanto en lo referente a las vacunas empleadas (vacunas vivas atenuadas basadas en cepa europea mayoritariamente) sino en cuanto a la tasa de vacunación de lechones.

Mientras que en países como Holanda o Alemania es una práctica bastante habitual desde hace años, en países como el nuestro la tasa de vacunación ha aumentado sensiblemente en los últimos años, pasando de ser prácticamente nula hace un lustro a ser en la actualidad de aproximadamente el 20% (estimación basada en datos del censo nacional y de Veterindustria de ventas de vacunas de PRRS).

La vacunación de lechones frente al virus PRRS ha dejado de ser una práctica extravagante, para convertirse en una herramienta frecuente para el control de la enfermedad.

¿Cuál es el objetivo de la vacunación?

La vacunación de lechones tiene un doble objetivo:

Clínico: reducir la sintomatología clínica asociada y mejorar los parámetros productivos

Epidemiológico: reducir la proporción de animales infectados, la duración de la viremia y la excreción vírica, consiguiendo por tanto, reducir la presión de infección.

 Eficacia clínica 

Numerosas publicaciones y experiencias de campo avalan la eficacia de la vacunación de lechones con respecto al control de la clínica respiratoria asociada a la enfermedad, así como la mejora de parámetros productivos tales como la mortalidad, la Ganancia Media Diaria (GMD) o el Índice de Conversión (IC)(1,2,3).

Los efectos positivos pueden observarse tanto en transición, como en la  fase  de cebo, en función del momento en el cual se produzca la infección (4,5,6).

A modo de ejemplo de algunas de las mejoras que pueden conseguirse, en la Tabla 1 podemos observar los datos de un estudio realizado en más de 100.000 animales vacunados a los 21 días de vida con Porcilis® PRRS (vía id), en los que se evidencia una clara mejora significativa de todos los parámetros productivos de la fase de cebo en los animales vacunados vs los no vacunados (7).

Estas mejoras clínicas posvacunación deberían esperarse, en mayor o menor grado, de todas las vacunas vivas registradas. Ahora bien, del mismo modo que no todas las vacunas son iguales en términos de su composición (cepa vacunal, concentración antigénica, presencia o ausencia de adyuvante, etc.), estudios recientes han evidenciado que tampoco lo son en su  capacidad de proteger clínicamente a los lechones frente al mismo desafío.

Datos publicados por el Dr. Ivan Díaz (8) arrojaron diferencias significativas entre vacunas en parámetros como la hipertermia, la sintomatología clínica  y el crecimiento posdesafío, siendo los animales vacunados con Porcilis® PRRS los que presentaron mejores datos en los parámetros descritos (Gráfica 1).

¿Cuál puede ser la razón de estas diferencias entre vacunas?

Probablemente no existe una razón única, pero una posibilidad es que esté vinculada a las diferencias en la respuesta inmune que se han observado en éste y otros estudios (8,9), en los cuales los datos obtenidos en los animales vacunados con Porcilis® PRRS presentaron mayor respuesta inmunitaria en términos de generación de Anticuerpos Neutralizantes y de células secretoras de IFN-γ que otras vacunas de la competencia.

 Eficacia epidemiológica 

Adicionalmente a la eficacia clínica, otro de los objetivos que se persigue al vacunar lechones es un efecto epidemiológico en la población vacunada. Este objetivo se basa en recientes publicaciones que han demostrado que algunas vacunas vivas atenuadas son capaces de reducir la transmisión entre animales, de modo que animales vacunados y desafiados, no solo presentan menor viremia, sino que también reducen la duración de esta y la excreción vírica, llegando a presentar valores de Tasa de Reproducción inferiores a 1 (R0<1), con el consiguiente efecto sobre la carga vírica de la explotación (10,11) (Tabla 2).

¿Es rentable vacunar lechones frente al virus PRRS?

Dar una respuesta generalista en este caso es complejo, pues la rentabilidad de la vacunación dependerá de varios factores.

Entre ellos, el más importante, el impacto que el virus PRRS esté teniendo en los parámetros productivos de una explotación en concreto.

Sin embargo, cuando una explotación decide vacunar, con la inversión económica que ello conlleva, se presupone un impacto negativo en los parámetros productivos.

¿Es, en estos casos, rentable la inversión realizada?

Si revisamos algunas de las publicaciones recientes que incluyen datos de retorno de inversión (ROI), la respuesta es que la vacunación es altamente rentable.

En el 2018, el Dr. Holkamp (7) realizó un estudio económico del ROI de la vacunación con Porcilis® PRRS (vía id) en más de 100.000 animales (algunos de los datos productivos están reflejados en la Tabla 1).

Su estudió evidenció un ROI de 10 durante la vacunación, con 11,09€ extras de beneficio por cerdo sacrificado.

En este estudio, tras la vacunación de lechones durante 1 año, y al no ser posible detectar más el virus PRRS en la pirámide, la vacunación se detuvo, manteniéndose la mejora de datos productivos. En esta segunda fase del estudio, y debido a que ya no existía inversión en vacunación, el ROI fue de 384, con un beneficio extra por cerdo de 15,3€ (Gráfica 2).

Datos de un estudio inglés de 2018 (12) realizado en un ciclo cerrado endémicamente infectado por el virus PRRS reportaron mejoras productivas que se tradujeron en un beneficio extra de £3,5 por cerdo sacrificado.

 

Factores limitantes de la eficacia de la vacunación

Como siempre, en todos los aspectos relacionados con el virus PRRS, el abordaje nunca es único, y el plan de vacunación debe ajustarse a las  necesidades  específicas  de cada explotación.

Pero en términos generales, existe una serie de requisitos que deberían cumplirse para que los resultados de la vacunación sean exitosos:

Es imprescindible que la explotación de reproductoras sea estable a PRRS, ya que la vacunación de lechones virémicos limita la eficacia de la vacunación.

Es necesario conocer la dinámica de infección en la fase de transición o cebo.

La vacunación debe producirse,    preferiblemente, al menos 4 semanas antes de la infección.

Evitar vacunaciones excesivamente tempranas, por posible interferencia con la inmunidad maternal.

Es necesario que todos los animales estén vacunados durante un mínimo tiempo para conseguir reducir la presión de infección (mínimo 12 semanas para granjas sitio 1+2 y 24 semanas para sitio 3 o ciclos cerrados).

Controlar las posibles entradas laterales de virus en  la  granja, por lo que el programa debe complementarse con medidas de manejo y bioseguridad.

Si se decide cesar la vacunación de los lechones, estos serán susceptibles de volver a infectarse, por lo que para mantener negativa la transición/cebo es necesario que el flujo de lechones siga siendo negativo y que las medidas de bioseguridad implementadas eviten la entrada de nuevas cepas.

 

CONCLUSIÓN

La vacunación de lechones frente al virus PRRS es una herramienta útil para reducir la presión de infección y el impacto productivo y económico de la enfermedad en granjas infectadas.

Los datos presentados evidencian que, si se utiliza respetando una serie de requisitos previos, es una herramienta altamente eficaz y rentable.

Eso sí, es importante recordar que el control del virus PRRS debe plantearse como multifactorial, por lo que la vacunación  debe  englobarse  dentro   de un plan de control que incluya mejoras de bioseguridad y manejo, que ayudarán a optimizar los resultados obtenidos.




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