31 Jul 2020

Sistema inmune como factor clave para una industria porcina rentable



El fortalecimiento del sistema inmune como factor clave para una industria porcina rentable que ha evolucionado drásticamente en los últimos años.

Las mejoras genéticas permiten un mayor desempeño de los parámetros productivos, como el tamaño de la camada, la ganancia diaria de peso y la eficiencia alimenticia, así mismo los programas de nutrición evolucionan continuamente para permitir que los cerdos expresen su potencial genético e incrementar la rentabilidad de los productores.

Ante estos cambios emerge un área de oportunidad clave: la interacción entre la nutrición y la inmunidad de la piara. El objetivo es alimentar al cerdo en función a su estado inmunológico o desafío sanitario; buscando satisfacer los requerimientos de nutrientes y fortalecer al sistema inmune.

Adicionalmente, debido a la posible contribución de los antibióticos en el desarrollo de cepas bacterianas resistentes a antibióticos en el alimento (Amezcua et al., 2002), la Unión Europea estableció la completa prohibición del uso de antibióticos promotores de crecimiento (APC) en la alimentación para animales en el 2006.

Esto ha generado un continuo interés para minimizar o eliminar la inclusión de antibióticos en otras partes del mundo (Lusk et al., 2006), entonces, es probable que haya una mayor demanda a nivel internacional de carne de cerdo que sea producida sin antibióticos en el alimento, pero para mantener la industria porcina rentable es necesario encontrar estrategias que sean eficaces en la reducción de enfermedades y en el fortalecimiento del sistema inmune.

Sistema inmune y desempeño productivo

Los cerdos viven en contacto permanente con microorganismos (bacterias, virus, hongos y parásitos) que pueden causar enfermedades, no obstante, no se encuentran enfermos todo el tiempo debido a que cuentan con un sistema inmune que los protege contra estos agentes patógenos.

Pero, esta protección puede ser costosa? animales criados en ambientes que ofrecen un alto nivel de interacción huésped-patógeno crecen más lentamente y consumen menos alimento que los animales criados en ambientes más salubres.

Así, los nutrientes que pudieron haber sido utilizados en el crecimiento se redirigen para apoyar a las defensas del huésped contra los microorganismos patógenos, y mientras más tiempo se prolongue este periodo mayor será el efecto perjudicial para los parámetros productivos.

Lo anterior es claramente ejemplificado en un metanálisis de 121 publicaciones (Pastorelli et al., 2012) acerca de los efectos de los desafíos del sistema inmune sobre el desempeño de los animales.

En esta revisión fueron evaluadas las respuestas ante infecciones digestivas bacterianas, pobres condiciones sanitarias de alojamiento, micotoxinas y enfermedades respiratorias; y se estableció el cambio porcentual en el crecimiento en función a la baja eficiencia alimenticia y a la reducción en el consumo de alimento.

Se encontró que las infecciones digestivas bacterianas tenían un mayor impacto negativo sobre el desempeño productivo, lo que concuerda con el hecho que, el 25% de la mucosa intestinal está compuesta por tejido linfoide y esto hace al intestino el órgano con mayor densidad de células inmunes en el organismo. La función inmune es tan importante como la digestión y la absorción.

Nutrición para el fortalecimiento del sistema inmune

Los requerimientos nutricionales de los cerdos están basados, en su mayor parte, en ensayos llevados a cabo en situaciones experimentales; donde el estrés del medio ambiente se reduce al mínimo. Es decir, que estos animales fueron expuestos a menos microorganismos de lo que sucede normalmente.

Es importante saber si estos requisitos nutricionales establecidos para la producción también permiten alcanzar una inmunidad “óptima”, ya que es posible que animales criados en entornos que ofrezcan diferentes niveles de exposición a agentes patógenos, requieran un aporte diferente de un nutriente determinado para optimizar la respuesta inmune.

Se han identificado nutrientes específicos que pueden potenciar la respuesta del sistema inmune contra los microorganismos patógenos.

Las interacciones entre la nutrición y el sistema inmune pueden afectar la productividad del cerdo y los requerimientos de nutrientes en al menos dos formas:

1. Una respuesta inmune a un patógeno reduce el crecimiento y altera el metabolismo de manera que se ven afectadas las necesidades de nutrientes.

2. La nutrición puede afectar la inmunocompetencia de los animales –por ejemplo en la síntesis de anticuerpos: la proliferación de linfocitos, la quimiotaxis y la fagocitosis y por lo tanto su resistencia a las enfermedades infecciosas–.

Selenio y vitamina E

La función principal de la vitamina E es proteger las membranas celulares del daño peroxidativo (Sheffy y Shultz, 1979), mientras que el selenio (Se) es un componente integral de la glutatión peroxidasa.

Diversos estudios muestran que la vitamina E y el Se juegan un papel activo en la respuesta del huésped a la infección. La suplementación de vitamina E y Se incrementa la producción de anticuerpos y la proliferación de linfocitos en los cerdos.

Por otra parte, los tocoferoles y la glutatión peroxidasa son muy bajos en el plasma del cerdo neonato, pero ambos se incrementan sustancialmente después del consumo de calostro. Esto indica que la vitamina E y Se en el calostro son importantes para el desarrollo del sistema inmune del cerdo.

Nucleótidos

El papel de los nucleótidos en el desarrollo gastrointestinal (Yu, 1998), en la capacidad de modular la microflora intestinal (Tanaka and Mutai, 1980 Uauy, 1994) y en el mantenimiento del sistema inmune (Zomborsky-Kovacs et al., 1998; Cameron et al, 2000) ha sido documentada.

La cerda lactante sintetiza y secreta nucleótidos en la leche debido a que éstos son necesarios para los lechones. La concentración de nucleótidos en la leche puede representar la cantidad de nucleótidos necesarios para mantener el desarrollo intestinal y del sistema inmune. Además, los requerimientos de los nucleótidos se incrementan durante periodos de estrés como destete.

La concentración de nucleótidos en la leche de la cerda es muchas veces mayor que la de una dieta para cerdos destetados de alta calidad. Lo que sugiere que si estos niveles se incrementan en la alimentación sólida que se ofrece a los cerdos destetados, entonces se puede favorecer el desarrollo del sistema inmune.

Zinc

El Zinc es un componente de al menos 100 enzimas y su consumo inadecuado ocasiona una severa inmunodeficiencia y una alta susceptibilidad a virus y bacterias (Shankar y Prasad, 1998).

Diversos estudios sugieren que el nivel de Zinc requerido para una inmunidad óptima es mayor que el necesario para un desempeño del crecimiento óptimo (Salvin et al., 1987). Esto hace oportuno el uso de una fuente de Zinc quelado que permita una mayor absorción, una menor excreción y, por ende, una menor contaminación al medio ambiente.

Aminoácidos

Numerosos aminoácidos tienen un papel importante en el funcionamiento adecuado del sistema inmune. Se requieren en mayor cantidad para una respuesta inmune, por ejemplo, para soportar la demanda de las células del sistema inmune, la síntesis de proteínas de fase aguda hepática y la gluconeogénesis. No obstante la amplitud del tema requiere una revisión independiente.

Secuestrantes de micotoxinas

Las micotoxinas pueden alterar diferentes mecanismos de defensa incluyendo la integridad epitelial, la proliferación celular, la producción de moco, las inmunoglobulinas y alterar la producción de citocinas.

La contaminación por micotoxinas puede provocar efectos inflamatorios o inmunosupresores dependiendo del tipo de micotoxina, edad, dosis y tiempo de exposición.

Las micotoxinas pueden afectar la inmunidad innata y adaptativa por un deterioro de la función de los macrófagos y neutrófilos: disminución en la actividad de linfocitos B y T- y producción de anticuerpos (Antonissen et al., 2014).

Los polisacáridos de la pared celular de la levadura son capaces de absorber una amplia gama de micotoxinas, disminuyendo así su efecto tóxico e intervenir en su eliminación en el organismo (Šrobárová et al., 2005; Yiannikouris et al., 2004). Este tiene un notable efecto con el sistema inmune del huésped (Kogan y Kocher, 2007).

Consideraciones finales

Es evidente que el sistema inmune influye en los requerimientos nutricionales y que nutrientes específicos pueden fortalecer el sistema inmune.

Es necesario un mejor entendimiento de estas interacciones, sin embargo, varias aplicaciones prácticas de la interacción nutriente/sistema inmune se encuentran disponibles.

Sin duda, el destete es y seguirá siendo una etapa crítica en el desarrollo y funcionamiento del sistema inmune del cerdo; lo que lo hace un momento oportuno para una aplicación de estrategias nutricionales.




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