27/08/2018

Patología

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Serovariedades adaptadas y accidentales de Leptospira en la especie porcina

¿Cómo influye la serovariedad de Leptospira en una explotación porcina? Los veterinarios del sector porcino a menudo se encuentran con un cuadro clínico compatible con leptospirosis, pero llegar a un diagnóstico definitivo no siempre es sencillo.

No basta solo con confirmar que se trata de una Leptospirosis, sino que es importante saber si el agente implicado es una serovariedad adaptada o accidental, ya que de ello dependerán las medidas correctoras que tendrán que llevarse a cabo para la resolución del problema.

DISTRIBUCIÓN DE LEPTOSPIRA EN EL MUNDO

El género Leptospira esta formado por 22 especies que incluyen más de 250 serovariedades.

 

Estas serovariedades se distinguen por sus componentes antigénicos, de forma que aquellas que tienen cierta similitud y se cruzan serológicamente hasta un determinado grado se engloban en un taxón artificial denominado serogrupo.

Cada serovariedad es mantenida, generalmente, solo por una o unas pocas especies de mamíferos, siendo endémica únicamente en determinadas regiones geográficas.

 

 

HOSPEDADORES

  Serovariedades adaptadas  

El ganado porcino solo se ha descrito como hospedador de mantenimiento o reservorio de las serovariedades Bratislava, Pomona y Tarassovi, actuando como hospedador accidental del resto de las serovariedades.

En cuanto a su distribución, solo la serovariedad Bratislava presenta una distribución mundial, mientras que Pomona y Tarassovi son poco frecuentes en Europa occidental.

  Serovariedades accidentales  

En el caso de las serovariedades accidentales, su importancia dependerá de la distribución de su hospedador de mantenimiento. Así, la única que presenta una distribución mundial es la serovariedad Icterohaemorrhagiae, ya que su hospedador de mantenimiento es la rata gris.

 

 

PREVALENCIA

En España, los estudios serológicos realizados han revelado una prevalencia:

  • Alta de la serovariedad Bratislava
  • Moderada de la serovariedad Icterohaemorrhagiae
  • Relativamente baja para el resto de serovariedades

 

 

La circulación de diferentes genotipos de la serovariedad Pomona en ganado vacuno y porcino en extensivo también se ha descrito. En la Tabla 1 se recogen las prevalencia de las diferentes serovariedades y sus principales hospedadores de mantenimiento.

Tabla 1. Hospedadores de mantenimiento y prevalencia de las serovariedades adaptadas y accidentales al ganado porcino en nuestro país.

¿CÓMO ENTRA LA LEPTOSPIROSIS EN LA EXPLOTACIÓN?

En el caso de las serovariedades adaptadas, la entrada en la explotación se produce por la introducción de animales portadores que eliminan leptospiras en su orina y/o portan la bacteria en el aparato genital, o por el uso de semen contaminado.

En el caso de las serovariedades accidentales, la entrada se produce por el contacto con orina de los mamíferos que las mantienen, principalmente roedores.

 

 

 

La orina de animales portadores es la principal fuente de infección, principalmente en el caso de la serovariedad Pomona. La transmisión se facilita con el alojamiento de las cerdas en grupo.

La infección se produce principalmente a través de la mucosa ocular, nasal, oral o del tracto genital y a las 24-48 horas se produce una fase de leptospiremia que dura, aproximadamente, una semana.

¿CÓMO SE MANIFIESTA LA INFECCIÓN?

La mayoría de las infecciones son subclínicas, pero en infecciones por cepas productoras de hemolisina de las serovariedades Icterohaemorrhagiae y Pomona puede observarse en ocasiones un proceso clínico agudo con:

 Fiebre alta

 Ictericia

 Hemoglobinuria

 A veces, muerte en animales menores de 3 meses o debilitados, como por ejemplo cerdos infectados por circovirus

En animales adultos o en infecciones por cepas de otras serovariedades se produce durante la leptospiremia fiebre ligera e inapetencia que normalmente pasan desapercibidas.

La fase de leptospiremia termina con la producción de anticuerpos, los cuales pueden detectarse por pruebas serológicas a los 10-14 días.

Como consecuencia, las leptospiras desaparecen de la sangre y de la mayor parte de los órganos, aunque pueden permanecer en los riñones y el aparato genital de cerdas y verracos.

Esta respuesta inmune humoral alcanza su máximo a las 3-6 semanas, se mantiene durante unos 2 meses y posteriormente comienza a declinar, aunque en muchos animales pueden mantenerse títulos bajos durante años.

En cerdas gestantes, las leptospiras pueden atravesar la placenta y, dependiendo del momento de la gestación, producir mortalidad embrionaria, abortos, momificados y/o nacimiento de lechones muertos o poco viables.

Abortos, nacidos muertos y nacimiento de lechones poco viables son en muchos casos los únicos síntomas de la leptospirosis.

En el caso de las serovariedades accidentales, las alteraciones reproductivas tienen lugar al poco tiempo de la infección, mientras que en el caso de las serovariedades adaptadas pueden producirse semanas o meses después de la misma.

Las serovariedades accidentales son eliminadas de los riñones y del aparato genital, siendo por tanto brotes limitados en el tiempo. Por el contrario, las serovariedades adaptadas se multiplican y persisten en los riñones, eliminándose en la orina durante un tiempo prolongado.

En consecuencia, seguiremos observando alteraciones reproductivas en nulíparas y en cerdas de primer ciclo que al no haber tenido contacto con la bacteria, no han desarrollado inmunidad y se contagian con la orina de las cerdas que han quedado como portadoras.

Por último, mientras que las serovariedades accidentales y las serovariedades Pomona y Tarassovi se eliminan del tracto genital y no van a a afectar a la reproducción en los siguientes ciclos, la serovariedad Bratislava puede persistir hasta 5 meses o más en el tracto genital tanto de la cerda como del verraco.

 

¿CÓMO PODEMOS DIAGNOSTICAR LA LEPTOSPIROSIS?

El diagnóstico laboratorial es necesario para diferenciar la leptospirosis de otros procesos que cursan con alteraciones reproductivas:

  • PRSS
  • Brucelosis
  • Endometritis

Muestras a enviar

  • Orina de las cerdas
  • Hisopos vaginales de las cerdas con descargas
  • Placenta
  • Vísceras fetales (pulmón, hígado y riñón)
  • Contenido de estómago del feto
  • Suero de cerdas que han abortado

El único método que permite de cerdas que han abortado determinar la serovariedad infectante es el cultivo y aislamiento, pero es difícil, caro, tedioso y solo lo pueden llevar a cabo laboratorios especializados.

Es aconsejable la combinación de un método directo rápido, como la inmunofluorescencia o las pruebas de PCR, con la serología para llegar a determinar al menos el serogrupo implicado.

El método directo permitirá establecer un diagnostico de leptospirosis y el serogrupo infectante será aquel frente al que se detecte el título de anticuerpos más alto en la serología.

La prueba serológica de referencia es la prueba de microaglutinación.

En las infecciones por serovariedades accidentales y la serovariedad Pomona, suele producirse una respuesta serológica fuerte y la detección de altos títulos de anticuerpos en el momento del aborto es indicativo de la infección.

Sin embargo, en el caso de la serovariedad Bratislava su utilidad es limitada ya que hasta un tercio de los animales no tienen anticuerpos detectables en ese momento.

Otra de las limitaciones de la prueba es que no distingue entre animales vacunados e infectados.

 

PUNTOS CRÍTICOS DE CONTROL DE LA LEPTOSPIROSIS

El control de la leptospirosis se basa en la vacunación, la metafilaxia antibiótica y la profilaxis higiénico sanitaria.

PREVENCIÓN

Para minimizar las posibilidades de que la infección entre en una granja, los puntos clave son:

La higienización adecuada del agua de bebida con cloro, peróxidos u otro tratamiento que elimine las leptospiras.

El agua de bebida puede ser una fuente de entrada y favorecer la transmisión ya que las leptospiras sobreviven en agua no higienizada.

 Un programa adecuado de control de roedores. 

 Evitar el contacto del ganado porcino con otros animales domésticos o silvestres.

 Utilizar exclusivamente la inseminación artificial, asegurándonos de que el semen procede de centros certificados libres de la infección.

El uso de semen procedente de centros certificados libres de leptospirosis es fundamental para el control de la infección por la serovariedad Bratislava.

 Detectar los portadores genitales y renales durante la cuarentena.

Debido a que no hay un método diagnóstico que asegure la detección de todos los portadores, es aconsejable el tratamiento de todos los animales que se van a incorporar a la explotación con una inyección de 25 mg/kg de estreptomicina y repetir este tratamiento 14 días más tarde.

 

CONTROL

En caso de que la granja se infecte, el objetivo será disminuir la carga de leptospiras en el ambiente para que los animales estén expuestos a un nivel lo más bajo posible.

Las leptospiras son más resistentes en la materia orgánica por lo que disponer de un buen sistema de drenaje, evitar la acumulación de excrementos, retirar y cambiar el material manipulable periódicamente y desinfectar las instalaciones con desinfectantes y detergentes adecuados será de gran importancia.

La supervivencia de las leptospiras es más prolongada en zonas encharcadas y con materia orgánica.

Tradicionalmente, también se ha utilizado la medicación del pienso con clortetraciclina u oxitetraciclina como parte de los programas de control, pero debido a los objetivos de reducción de antibióticos para el control de las resistencias a antimicrobianos no es recomendable actualmente.

La vacunación es un método sencillo para controlar la infección. Las vacunas comerciales son bacterinas que incluyen una combinación de las serovariedades mas frecuentes que infectan al ganado porcino.

Así, normalmente contienen las serovariedades Bratislava, Canicola, Grippotyphosa, Icterohaemorrhagiae y Pomona, con algunas incluyendo las serovariedades Hardjo y Tarassovi. Son serovariedad específicas por lo que solo ofrecen protección frente a las serovariedades incluidas en la vacuna, aunque también protegen parcialmente frente a infecciones por serovariedades del mismo serogrupo.

La duración de la inmunidad suele ser de un año frente a todas las serovariedades excepto frente a la serovariedad Bratislava, cuya duración es inferior a dos gestaciones. Por ello, es necesario la revacunación del efectivo cada 6 meses.

 

TRATAMIENTO DE LA LEPTOSPIROSIS – ¿QUÉ OPCIONES TENEMOS?

En cuanto al tratamiento, la terapia antibiótica de elección para el tratamiento de la leptospirosis aguda ha sido tradicionalmente una combinación de penicilina y estreptomicina.

Aunque otros antibióticos como amoxicilina, tetraciclinas, tulatromicina y cefalosporinas de tercera generación también se han usado, la estreptomicina continua siendo el tratamiento más eficaz.

Leptospirosis crónica

En los casos de leptospirosis crónica, el uso de la terapia antibiótica también puede ser útil. Gummow y col. describieron, en un caso de tormenta de abortos debido a la serovariedad Pomona, que el tratamiento con estreptomicina de todo el stock reproductivo dio lugar a un descenso muy significativo en el número de abortos.

Sin embargo, otros autores indican que el tratamiento tiene generalmente poco efecto sobre la evolución del proceso.

Para los casos de Leptospirosis crónica renal y genital, se recomienda la utilización de estreptomicina a dosis de 25 mg/kg para el tratamiento de estos animales portadores. En este caso, su utilización tiene que englobarse como un componente de un programa de control que incluya otras medidas tales como vacunación.

La eficacia de la estreptomicina y otros antibióticos se ha examinado tanto en infecciones experimentales como naturales con la serovariedad Pomona, no habiendo prácticamente datos para la eficacia de estos tratamientos frente a la serovariedad Bratislava.

 

Leptospirosis aguda – Serovar. Pomona

Alt y Bolin evaluaron diferentes antimicrobianos para el tratamiento de la leptospirosis aguda y persistente en cerdos infectados experimentalmente con la serovariedad Pomona.

  • En las muestras obtenidas en la necropsia, no se detectaron leptospiras en los riñones y orina de ninguno de los cerdos tratados con 25 mg/ kg de dihidroestreptomicina/ penicilina durante 1, 3 o 5 días.
  • Los mismos resultados se obtuvieron para los animales tratados durante 3 ó 5 días con oxitetraciclina o 5 días con tilosina o eritromicina, pero para dichos antibióticos se tuvo que usar una dosificación por encima de la indicada.
  • Por último, los tratamientos con ampicilina o ceftiofur no fueron eficaces para eliminar la infección.

 

Leptospiruria – Serovar. Pomona

Hodges y col. evaluaron la eficacia de una única inyección de 25 mg/kg de estreptomicina para detener la leptospiruria en una infección natural por la serovariedad Pomona.

  • No se detectaron leptospiras en la orina del 80% de los animales al día siguiente del tratamiento y en ningún animal a los 7 días postinyección.
  • Posteriormente, se detectaron leptospiras en la orina de 2 animales a partir de los 26 y 33 días de haberse tratado y en el riñón de otro animal a los 51 días.
  • Los autores concluyen que en condiciones naturales sería aconsejable realizar más de un tratamiento para asegurarse de detener completamente la leptospiruria.

 

Certificado veterinario

En consonancia con estos ensayos, el Código Sanitario para los animales terrestres de la O.I.E. indicaba que en el certificado veterinario para la importación de ganado porcino destinado a la reproducción o a la cría, deberá constar que los animales recibieron dos inyecciones de dihidroestreptomicina (25 mg por kg de peso vivo):

  • La primera 14 días antes del embarque
  • La segunda el día del embarque

A partir de 2003, se sustituyó el tratamiento con dihidroestreptomicina por cualquier tratamiento con un antimicrobiano aprobado y eficaz conforme a las instrucciones del fabricante.

Asimismo, algunos países, como Irlanda, incluyen en el certificado para la importación de ganado porcino que todos los animales deben tratarse frente a la leptospirosis durante la cuarentena con una inyección de 25 mg/kg de estreptomicina antes de las 72 horas de haber entrado en el país y una segunda inyección 14 días más tarde.

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Sobre el autor

Francisco Javier García Peña

Grupo de Estudio de Medicina de la Conservación de Animales Salvajes (GEMAS)

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