19 Feb 2019

Memoria porciFORUM 2019 – Marcelo Gottschalk



El Dr. Gottschalk es director del Laboratorio de Referencia Internacional de Pleuroneumonía porcina (causada por Actinobacillus pleuropneumoniae) y del Laboratorio de Referencia Internacional para Streptococcus suis. También es consultor de la OMS sobre enfermedades humanas causadas por S. suis, colaborando en las actuaciones frente a brotes en humanos en Asia. Marcelo Gottschalk ha publicado más de 500 artículos en revistas científicas.

  • S. suis es un importante patógeno porcino y un agente zoonótico, siendo el problema infeccioso más frecuente en las granjas porcinas en América del Norte, observándose una situación similar en varios países europeos.
  • La reducción de antibióticos preventivos traerá como consecuencia un aumento considerable de la mortalidad provocada por S. suis en animales de transición. La prevención de la enfermedad debe basarse en el manejo de los factores predisponentes y en la utilización de vacunas.
  • S. suis está considerado como un nicho de resistencia antibiótica, poseyendo genes de resistencia que pueden ser transmitidos entre distintas cepas e incluso a otras especies bacterianas.
  • Para llegar a un diagnóstico certero es indispensable la necropsia, toma de muestras, aislamiento y serotipificación de las cepas, recomendándose al menos 3 cerdos (no tratados con antibióticos) x 3 episodios (9 cerdos).

¿QUÉ PODEMOS HACER CON STREPTOCOCCUS SUIS? ¿MISIÓN IMPOSIBLE?

Streptococcus suis (S. suis) es un importante patógeno porcino y un agente de zoonosis. Existen más de 30 serotipos o variedades antigénicas de esta especie. Según la Red Canadiense de Información sobre la Salud de los Porcinos, las enfermedades relacionadas con S. suis son el problema infeccioso más frecuente en las granjas porcinas en América del Norte, y una situación similar se observa en varios países europeos.

Los brotes de la enfermedad causados por S. suis provocan distintos cuadros clínicos (sobre todo meningitis y artritis), con una disminución del rendimiento y un aumento de la mortalidad que tienen un impacto económico significativo en la producción porcina. De hecho, el control de esta infección es más que frustrante. Los antibióticos pueden prevenir los brotes clínicos, pero los que tienen eficacia están principalmente en las categorías de productos que la industria está tratando de usar lo menos posible, dada su importancia tanto en la medicina humana como en la veterinaria.

Además, S. suis está considerado como un nicho de resistencia antibiótica, poseyendo genes de resistencia que pueden ser transmitidos entre distintas cepas e incluso a otras especies bacterianas.

Si bien el control de la enfermedad por tratamientos preventivos con antibióticos es muy eficaz, esta práctica está siendo cada vez más limitada (y hasta prohibida) en muchos países.

La reducción de antibióticos preventivos (como el caso de la amoxicilina, desde este año en España), va a traer como consecuencia un aumento considerable de la mortalidad provocada por S. suis en animales de transición. Por lo tanto, la prevención de la enfermedad de S. suis deberá concentrarse en el manejo de los factores predisponentes y en la utilización de vacunas.

Además de la virulencia de las cepas involucradas, otros factores que afectan el desarrollo de la enfermedad son la calidad del medio ambiente y otros factores de manejo.

El hacinamiento, la ventilación deficiente, las fluctuaciones importantes de temperatura y la mezcla de cerdos con diferencia de edad de más de 2 semanas parecen ser los factores de estrés más importantes involucrados en el desarrollo de la enfermedad.

Las infecciones con el virus PRRS aumentan significativamente la susceptibilidad a la enfermedad producida por S. suis. La infección concurrente con pseudorrabia (Enf. de Aujeszky) o el virus de la Influenza pueden también aumentar significativamente la presencia de signos clínicos causados por S. suis.

Antes de hablar de vacunas (lejos de ser un tema resuelto…), lo más importante es concentrarse en un buen diagnóstico, ya que la enfermedad causada por este importante patógeno es muchas veces multifactorial. Lo primero es recordar que S. suis es un habitante normal (sobretodo cepas de baja o intermedia virulencia) del tracto respiratorio superior del cerdo.

En presencia de factores predisponentes, algunas de esas cepas son oportunistas y pueden invadir sistémicamente y provocar muerte súbita, meningitis, artritis, poliserositis u otras enfermedades.

Cuando no hay una cepa altamente virulenta presente en la granja, y son solo cepas oportunistas, lo que se observa es el aislamiento de un gran número de serotipos en animales enfermos: para llegar a esta observación, es indispensable la necropsia, toma de muestras, aislamiento (cultivo puro) y serotipificación de las cepas (buscar un laboratorio que haga estas pruebas).

Se recomiendan al menos 3 cerdos (no tratados sistémicamente con antibióticos) x 3 episodios (9 cerdos) para llegar a un diagnóstico. Estos estudios van, primero de todo, a confirmar que el problema es S. suis: hay que recordar que otras bacterias “suis” (como Haemophilus parasuis) u otros agentes como Mycoplasma hyorhinis pueden dar a veces signos clínicos similares a S. suis.

Una vez confirmado el aislamiento de S. suis, en general, una de estas dos situaciones son observadas:

  1. 1 o 2 serotipos (mejor aún si son los más virulentos: 1, 2, 9 o 14) son aislados de la mayoría de los animales: en este caso, si bien S. suis es una enfermedad multifactorial, hay presencia de cepas virulentas y es posible basarse en la prevención utilizando vacunas (sin resultado garantizado: ver debajo).
  2. Se aíslan 3-4 o más serotipos de los animales, incluso cepas no-tipificables: esto indica que posiblemente no haya una cepa altamente virulenta, y que los factores de estrés y manejo estén aumentando la susceptibilidad de los animales a ser invadidos por cepas oportunistas. Dichas cepas están en las tonsilas y aprovechan una disminución de la inmunidad para entrar en circulación sistémica y provocar signos clínicos. En esta situación, sería muy difícil y contraindicado el uso de estas cepas en la producción de vacunas.

Ahora bien, ¿qué vacunas existen? Comerciales y de eficacia contra distintas cepas: ninguna. El hecho de ser un patógeno bien encapsulado, haciendo que sea poco inmunogénico (los animales producen una respuesta de anticuerpos baja) y que presente una gran variedad de serotipos (sin protección entre sí), explica que hasta el momento no se hayan podido desarollar vacunas comerciales de eficacia universal.

Prácticamente el 100% de las vacunas utilizadas en el campo son autovacunas (bacterinas: bacterias muertas mezcladas con un adyuvante). Las autovacunas son bacterinas basadas en las cepas predominantes recuperadas de cerdos enfermos en la granja afectada y producidas por laboratorios acreditados.

Si bien esta práctica no está todavía muy generalizada en España, es extensamente utilizada en Francia, Bélgica y Holanda, y en franco aumento en otros países europeos y en América del Norte. El problema es que S. suis no es una bacteria “normal” para ser utilizada en autovacunas: parece existir, como se mencionó, una limitada respuesta protectora obtenida con las bacterinas debido, entre otras cosas, al uso de adyuvantes inapropiados.

Además, no hay datos claros sobre cuándo y cómo se deben aplicar estas vacunas. En el campo, y sin ningún dato científico, se utilizan vacunas autógenas en cerdas o lechones. La vacunación activa de lechones lactantes, tiene la preocupación de una posible interferencia con los anticuerpos maternos.

Por lo tanto, se requiere el conocimiento de la cinética de los anticuerpos antes de la implementación de un programa de vacunación racional. La estrategia adoptada debería permitir una interferencia mínima entre la inmunidad materna pasiva y la inmunización activa en lechones, pero la máxima protección para los cerdos en el momento aproximado del inicio de los signos clínicos: esto, a veces, es misión imposible.

La vacunación de las cerdas antes del parto podría inducir una inmunidad maternal pasiva. Es menos costosa y, por lo tanto, representa una alternativa económica a la vacunación de lechones.

Sin embargo, los resultados disponibles indican que cerdas vacunadas dos veces antes del parto respondieron con una baja inmunidad materna transferida a los lechones y con baja protección.

Por otro lado, resultados de campo con la vacunación de madres en Francia y Holanda parecen tener como consecuencia una clara reducción en la mortalidad en transición y una disminución de la utilización de antibióticos curativos. Como las autovacunas son producidas por distintos laboratorios utilizando distintas metodologías y, sobre todo, adyuvantes, es extremadamente difícil llegar a una conclusión global sobre su utilidad.

Elegir una compañía con muy buena experiencia y de prestigio puede ayudar a obtener resultados positivos con estas autovacunas: mejores o peores, son por el momento la única herramienta en la prevención de la enfermedad causada por cepas virulentas de S. suis.




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