12/03/2018

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Carles Vilalta

Memoria porciFORUM 2018 – Carles Vilalta

Carles Vilalta, Veterinario e Investigador Postdoctoral de la Universidad de Minnesota, participó en porciFORUM 2018 con la ponencia “Vigilancia y control de PRRS en EEUU. ¿Qué podemos aprender de ello?”

Carles se licenció en veterinaria por la UAB en 2000. Realizó sus estudios de doctorado en farmacología clínica aplicada bajo la supervisión del Dr. Lorenzo Fraile. Su investigación se centró en el estudio del efecto de diferentes dosis del antibiótico marbofloxacino sobre dos de los patógenos respiratorios: Haemophilus parasuis y Actinobacillus pleuropneumoniae y sobre la aparición de resistencias. Actualmente, trabaja como parte del equipo que gestiona el programa de monitoreo de enfermedades de porcino de la UMN (Dr. Morrison Swine Health Monitoring Program), donde PRRS y PED son las más destacadas.

El síndrome respiratorio y reproductivo porcino (PRRS) empezó a ser descrito a finales de la década de los 80 en el sureste de EEUU. Los síntomas clínicos del mencionado síndrome eran:

  • Desordenes reproductivos (abortos, mortinatos y momias) acompañados de un incremento en la mortalidad de lechones en el periparto en granjas de cerdas.
  • Problemas respiratorios en cerdos de engorde.

30 años después de su descripción, PRRS es una de las enfermedades más extendidas en la cabaña porcina mundial y en los países productores de porcino. No solo la enfermedad está muy extendida sino que actualmente es una de las que genera mayor impacto económico en los países productores.

Por ejemplo, el coste estimado de la enfermedad en un brote es de entre 100 y 200 $ por cerda dependiendo del grado de afectación y de la cepa del virus, según diferentes estudios.

Solo en EEUU el coste total de la enfermedad estimado es de alrededor 660 millones de dólares por año. Es por todo lo mencionado que esta enfermedad recibe mucha atención en el día a día de los productores y veterinarios de EEUU.

Así pues, la finalidad de este escrito es la de resumir las actuaciones más comunes en cuanto al manejo, control y vigilancia del PRRS.

Aunque existe mucha información disponible en cuanto a la epidemiología y manejo de la enfermedad, no hay una misma fórmula para controlar la enfermedad que funcione igual para todo el mundo.

 

El tipo de estrategias utilizadas para hacer frente a la enfermedad va a variar entre los distintos productores según su propia experiencia, localización de las granjas, capacidad de inversión y según sea su producto final: lechón, cerdo de engorde o llegar directamente al consumidor.

Básicamente, podríamos dividir las empresas en dos grandes grupos dependiendo de cómo van a afrontar el PRRS:

  1. Empresas con estrategias encaminadas a eliminar la enfermedad de sus granjas
  2. Empresas que han decidido convivir con ella e intentan reducir el impacto económico de la enfermedad

El conocer información previa de la granja y el impacto económico de la enfermedad en cada una de ellas, permitirá elegir qué estrategia es mejor en términos económicos para aplicar en cada explotación. 

No obstante, existen una serie de actuaciones básicas en ambos grupos destinadas a incrementar la bioseguridad de las explotaciones, ya sea para reducir el número de brotes, frenar la diseminación de la enfermedad o mitigar el grado de afectación económica provocado por PRRS cuando se produce un brote.

ELIMINACIÓN DE LA ENFERMEDAD

Eliminar la enfermedad de la explotación es una tarea difícil pero no imposible.

Aquí nos centraremos solo en las explotaciones de cerdas ya que en los destetes y engordes una repoblación con una buena limpieza y desinfección bastarían para eliminar la enfermedad.

Las cerdas de reposición y los lechones de maternidad son las dos poblaciones susceptibles clave que han sido identificadas como potenciales replicadores de la enfermedad dentro de una granja.

Por lo tanto las estrategias para controlar o eliminar la enfermedad van a ir centradas en reducir la transmisión del virus de los animales infectados a los susceptibles en esas dos poblaciones.

La implementación de medidas estrictas de bioseguridad en las maternidades parece la vía más eficaz para evitar la transmisión entre lechones y reducir así el número de animales infectados.

  • Tales medidas deben restringir o detener el movimiento de lechones entre camadas
  • Evitar el movimiento de cerdas y materiales entre salas
  • Aplicar buenas pautas de limpieza y desinfección de las parideras e instalaciones en general

 

En cuanto a la reposición, las medidas necesarias son un poco más complejas y suelen combinar:

  • La detención de la entrada de animales susceptibles en la explotación.
  • La homogenización de la inmunidad de los animales previamente infectados, y reducir así la excreción del virus.

Esas técnicas son las que comúnmente se denominan Load-Close-Expose (LCE) o Load-Close-Homogenize (LCH). Ambos nombres vienen a denominar lo mismo:

  1. Load and Close (cargar y cerrar): introducir el número máximo de reposición en la granja para evitar la entrada de animales de reposición por un periodo de tiempo, a poder ser de entre 6 a 10 meses, y así dejar suficiente tiempo para permitir que la carga viral se vaya reduciendo hasta desaparecer.
  2. Expose/Homogenize (Exponer/homogenizar): en esta segunda fase lo que se pretende es generar una inmunidad homogénea en toda la población y eliminar las subpoblaciones susceptibles mediante la aplicación en toda la población, bien usando vacuna viva o mediante el uso de virus campo.

 

Algunas medidas utilizadas para cuantificar el resultado de estas actuaciones en EEUU son:

  • El tiempo desde el brote en la producción de animales negativos al destete (tiempo a estabilidad o TTS)
  • El tiempo desde el brote hasta alcanzar los niveles productivos en lechones destetados previos al brote (tiempo a producción base o TTBP)

Estudios realizados por la Universidad de Minnesota (UMN) apuntan que las intervenciones con vacuna acortarían el TTBP y la intervenciones con virus campo acortarían el TTS.

La época del año en la que se tiene el brote también parece tener un efecto en la duración del tiempo que puede pasar hasta tener lechones negativos al destete.

Algunos de los motivos citados por los veterinarios por los cuales las erradicaciones suelen fallar son los siguientes:

  • Insuficiente tiempo de cerrado para romper el ciclo de la enfermedad
  • Exposición e inmunización de los animales incompleta
  • Problemas de cumplimiento con las medidas de bioseguridad movimiento
  • Retraso de lechones, entrada de nuevos virus y falta o diagnósticos insuficientes

REDUCCIÓN DEL IMPACTO DE LA ENFERMEDAD

Al contrario que las granjas o empresas del grupo anterior, éstas han decidido que la eliminación no va a ser su camino debido a los siguientes puntos:

  • No podrán evitar la enfermedad (historial de brotes, localización o instalaciones no adecuadas)
  • Cada vez tenemos más herramientas disponibles que hacen que el PRRS sea menos costoso (vacunas o estrategias de aclimatación para mantener niveles altos de anticuerpos en el rebaño)
  • La frecuencia de los brotes no justifica el incremento de esfuerzos para eliminar la enfermedad o incrementar las medidas de bioseguridad

Las medidas tomadas en estas empresas o granjas suelen pasar por mantener unos niveles continuos de inmunidad en la explotación. El uso de diferentes pautas de vacunación o aclimatación de primalas, ya sea con la utilización de virus campo o vacuna, son las estrategias mas utilizadas.

 

PUNTOS COMUNES EN AMBAS ESTRATEGIAS

Todas aquellas intervenciones destinadas a reducir la transmisión de la enfermedad dentro de la granja y entre explotaciones. Así algunas medidas para frenar la enfermedad en la granja son:

  • Implementación del protocolo McRebel
  • Evitar movimientos de lechones entre camadas o lechones retrasados
  • Limpieza de superficies después de movimientos de animales o desinfectar materiales entre salas

La transmisión entre granjas puede ocurrir por varias rutas.

La introducción de animales infectados (por ejemplo cerdas de reposición o mezcla de lechones de diferentes orígenes) y la introducción de semen contaminado son dos de las vías más comunes por el alto riesgo de transmisión que comportan.

Esos dos riesgos pueden ser reducidos mediante el uso de cuarentenas y de semen procedente de orígenes libres de PRRSV.

Otras vías potenciales de transmisión son el uso de vehículos contaminados, personal o fómites.

Por lo tanto es recomendable un incremento de las medidas de bioseguridad enfocadas a reducir los riesgos de transmisión indirecta del virus.

La limpieza y desinfección correcta de camiones entre viajes garantiza una reducción de la transmisión a través de esta vía.

El lavado, desinfección y secado de camiones a altas temperaturas (>80ºC) ha resultado ser una medida eficaz para la eliminación completa del virus de esta vía de riesgo.

Otras medidas frecuentes para reducir el riesgo de entrada del virus en las granjas de madres a través del personal, es el uso de bancos como separación de la zona limpia y zona sucia así como el uso obligatorio de las duchas y utilización de ropa propia de la granja.

Muchas granjas también disponen de medidas para la desinfección de materiales que tengan que entrar en la granja.

Esas medidas incluyen salas de desinfección o aparatos de radiación UV.

Por último, y no por ello menos importante, está el riesgo de transmisión por aerosoles entre granjas cercanas o en granjas localizadas en zonas de alta densidad.

El riesgo de transmisión aérea parece estar condicionado por el tipo de cepa y/o por las condiciones meteorológicas, como han demostrado varios estudios tanto experimentales como en campo.

En las últimas dos décadas, el uso filtros se ha ido incrementando en EEUU como única medida paliativa de la transmisión aérea.

Aunque mucho se ha progresado en estos 30 años desde la descripción de la enfermedad, todavía falta mucha información para completar el puzzle del PRRS.

Dado que es una enfermedad de declaración no obligatoria, no es requerido ningún tipo de control o vigilancia epidemiológica en las granjas de los países donde la enfermedad está presente.

La ausencia de muestreos o controles oficiales y rutinarios hace que sea difícil estimar medidas de prevalencia e incidencia haciendo más complicado el poder establecer una comparativa de la evolución de la enfermedad entre diferentes años y regiones.

Con la finalidad de superar esas dificultades, Bob Morrison puso en marcha junto a varios productores un programa de recolección y análisis de datos de los diferentes estados de las granjas de cerdas según la clasificación de la Asociación Americana de Veterinarios de Porcino (AASV).

Este programa actualmente tiene el nombre del Dr. Morrison Swine Health Monitoring Project (MSHMP) o programa de monitoreo de la salud porcina del Dr. Morrison y cuenta con el apoyo del 50% de la cabaña de cerdas madres de EEUU. Este programa ha resultado ser un éxito colaborativo, tanto por la implicación de la industria a la hora de compartir datos como por el valor obtenido de ellos desde la UMN.

Alguna de las cosas que el MSHMP nos ha permitido aprender respecto a PRRS es que es una enfermedad estacional con un patrón que se repite anualmente.

Este patrón no siempre es el mismo en todas las regiones que reportan, sino que se pueden observar diferencias en cada una de ellas y seguramente estarán influenciadas por características de esas zonas, como la orografía y la vegetación.

Las técnicas de muestreo y diagnostico aparecidas en los últimos años han hecho que la vigilancia de la enfermedad sea mucho más fácil y barata.

Por ejemplo, en las explotaciones de cerdas el análisis de los fluidos del procesado (FP) (castración y corte de colas) ha demostrado ser una muestra muy sensible, permitiendo muestrear hasta 600 lechones de una vez y muestrear durante más días, utilizando los mismos recursos que hasta ahora se utilizaban.

Así los FP nos permiten ser mucho más finos a la hora de definir si una explotación está estable frente a PRRSV.

Por otro lado, la aparición de los fluidos orales nos permite diagnosticar y seguir grandes cantidades de animales tanto en destetes como en engordes, cubriendo una parte de la epidemiología de PRRSV que hasta ahora no había sido posible.

En resumen, el PRRS es una enfermedad que ocasiona cuantiosas pérdidas económicas a los productores de EEUU.

El aumento de la vigilancia epidemiológica en las explotaciones, tanto de madres como destetes y engorde y la información que se ha podido recopilar a lo largo del tiempo, propicia una mejor toma de decisiones en cuanto a qué estrategias se deben adoptar en cada caso para reducir la presencia de la enfermedad en las explotaciones.

El hecho de compartir esa información con la academia ha permitido a la industria obtener un valor de esos datos al cuantificar la enfermedad y aprender características de ella hasta ahora desconocidas.

 

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