15/06/2018

Patología

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Leptospirosis Porcina – La gran olvidada

La leptospirosis porcina es una vieja conocida de técnicos y ganaderos, con la que hemos convivido durante años. Sin embargo, lo que suele ocurrir con aquello que tenemos siempre a la vista es que al final terminamos por no verlo, y acabamos por no prestarle la atención necesaria.

A la hora de abordar la leptospirosis porcina, se deben tener en cuenta dos puntos fundamentales:

  1. Se trata de una ZOONOSIS.
  1. Pese a que parecía una patología estancada, con la entrada en vigor de la ley de bienestar animal y el alojamiento en grupo de las cerdas gestantes, la enfermedad ha tenido un nuevo repunte.

LEPTOSPIROSIS – Una enfermedad ZOONÓTICA

La leptospirosis es una zoonosis de distribución mundial que afecta a los mamíferos, tanto domésticos como silvestres, aunque el agente también se ha aislado en otros vertebrados -como aves y anfibios-.

El agente causal de la leptospirosis –Leptospira spp.- es una bacteria espiroidal, que en los humanos puede causar una amplia gama de síntomas que pueden confundirse con otras enfermedades. No obstante, algunas personas infectadas pueden no mostrar síntomas.

Sin tratamiento, la leptospirosis puede provocar daño renal, meningitis (inflamación de la membrana que recubre el cerebro y la médula espinal), insuficiencia hepática, dificultad respiratoria e incluso la muerte.

 

¿CÓMO SE CONTAGIA LA LEPTOSPIROSIS?

Para entender cómo prevenir la infección cruzada debemos conocer la epidemiología de la enfermedad.

 

En la leptospirosis los hospedadores tienen un papel fundamental, pudiendo diferenciarse dos tipos de hospedadores:

  • Hospedador de Mantenimiento
  • Hospedador Accidental

 

  Hospedador de MANTENIMIENTO  

Especie en la que la infección con una variedad de Leptospira concreta es endémica y que asegura la perpetuación de la misma al actuar como reservorio.

Perro y roedores: L. iIcterohaemorrhagiae, L. canicola y L. grippotyphosa

Cerdo: L. pomona, L. tarassovi y L. australis

La transmisión de la infección entre hospedadores de mantenimiento se realizará independientemente de las condiciones climáticas y ambientales.

 

  Hospedador ACCIDENTAL  

Especie que puede resultar infectada, pero no es necesaria para la supervivencia de la bacteria.

El ser humano y otros mamíferos pueden ser infectados de forma accidental.

Para que ocurra la transmisión desde un hospedador de mantenimiento a un hospedador accidental -o entre hospedadores accidentales-, será necesario que las condiciones ambientales fuera del hospedador sean adecuadas, dado que al carecer de una membrana impermeable, la bacteria depende en gran medida de la humedad ambiental.

El porcino es uno de los principales reservorios de algunos serovares de leptospiras (serogrupos Pomona, Tarassovi y Australis), por lo que contribuye a la difusión de la espiroqueta en el medio, con el consiguiente riesgo de infección para esta y otras especies animales susceptibles.

Pero recordemos que roedores, perros y carnívoros silvestres actúan de reservorios de los serogrupos Icterohaemorrhagiae, Canicola y Grippotyphosa.

 

¿CÓMO PODEMOS PROTEGERNOS DE LA INFECCIÓN?

El riesgo de contraer leptospirosis puede reducirse considerablemente si se adoptan unas medidas de precaución:

  • Evitar el contacto con animales potencialmente infectados.
  • Emplear ropa de trabajo y guantes, especialmente si tenemos cortes o heridas en las manos.
  • Eliminar los posibles reservorios. Evidentemente no podemos eliminar nuestro rebaño, pero sí se puede realizar un control exhaustivo de roedores y evitar la presencia de perros en las granjas

 

ALOJAMIENTO DE CERDAS EN GRUPO Y LEPTOSPIROSIS

La principal vía de entrada de la Leptospira al organismo son las mucosas, viéndose favorecida la infección por el contacto directo entre los animales.

Las peleas que ocurren en los corrales ocasionan heridas en las cerdas, facilitando la entrada de la bacteria entra al organismo.

  FASE DE LEPTOSPIREMIA  

Durante la fase de leptospiremia de la enfermedad –presencia de leptospiras en sangre-, se observan cuadros más o menos agudos, en función del serovar de la Leptospira, así como del estado serológico de la granja.

  FASE DE RESERVORIO  

Una vez superada la fase de leptospiremia, la bacteria puede colonizar varios órganos, aunque su órgano diana es el riñón, desde desde donde se excreta a través de la orina. En el peor de los casos, la Leptospira puede acantonarse en el tejido renal llegando a excretarse de por vida.

 

SIGNOS CLÍNICOS DE LEPTOSPIROSIS EN CERDAS

INFECCIÓN CON SEROVARES ADAPTADOS

El patrón de fallo reproductivo es insidioso y se caracteriza por un aumento del valor litter scatter -camadas anormalmente cortas-.

 

INFECCIÓN CON SEROVARES NO ADAPTADOS

La infección del cerdo por parte de serovares propios de otras especies animales -serovares no adaptados-, desencadena un cuadro clínico agudo:

  • Estado febril
  • Anorexia
  • Diarrea
  • Hipoagalaxia en cerdas lactantes
  • Ligera ictericia y hemoglobinuria
  • Importante fallo reproductivo que cursa con: abortos, aumento de las repeticiones, aparición de cerdas sucias, mortinatos, momias y mortalidad perinatal

Cuando se presentan casos confirmados, con frecuencia se observan en rebaños establecidos, viéndose afectadas solo las primerizas, lo cual sugiere que las cerdas pueden tener cierta inmunidad.

Ocasionalmente, L. bratislava puede estar implicado en brotes de infertilidad de manada que afectan a todas las cerdas.

 

LEPTOSPIROSIS PORCINA EN ESPAÑA

La leptospirosis produce pérdidas económicas importantes para el sector porcino, principalmente por su impacto sobre el rendimiento reproductivo de las cerdas.

Aunque no existen referencias exactas de la prevalencia de la enfermedad en España, se estima que cerca de un 85% de las explotaciones testadas a nivel nacional son positivas a alguna serovariedad patógena de Leptospira spp.

Sin embargo, estos datos se han obtenido a través de análisis serológicos mediante microaglutinación en explotaciones sospechosas que mostraban un cuadro de fallo reproductivo compatible con la leptospirosis porcina, por lo que es posible que la prevalencia sea menor (Aguarón y Farré, 2015).

 

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Sobre el autor

Albert Finestra & Laura Pérez

Albert Finestra es Licenciado en Veterinaria, con un Máster en Patología y Producción Porcina por la UAB. Actualmente trabaja en TSC (Technical Support Consulting). Laura Pérez es Licenciada en Veterinaria por la UAB, con un Máster en Sanidad y Producción Porcina por la UdL. Actualmente ejerce su profesión como veterinaria de porcino en TSC.

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