Disentería - labiana

07/10/2019

Patología

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Inmunoprofilaxis de la Disentería Porcina

La inmunoprofilaxis de la Disentería Porcina es una herramienta eficaz para el control de la infección que complementa y apoya el empleo de otras medidas.

Una autovacuna es una vacuna que se hace específicamente para una granja concreta y que contiene como antígeno el agente infeccioso aislado de los cerdos de dicha granja.

En el caso de la disentería, el uso de autovacunas es, desde hace años, una herramienta de control que tiene una gran eficacia cuando se utiliza una buena autovacuna y se aplica de la forma adecuada.

 

Aquilón CyL. Desarrollo de autovacunas

Aquilón CyL desarrolla autovacunas para la disentería basadas en la experiencia del Grupo de Investigación en Enfermedades Digestivas del Cerdo (DIGESPORC) de la Facultad de Veterinaria de León.

La experiencia de campo con estas autovacunas data de hace muchos años y se han utilizado y se utilizan en muy diferentes condiciones epidemiológicas con resultados muy satisfactorios.

 

Fabricación de autovacunas

La fabricación de autovacunas contra la disentería plantea dos problemas.

  Aislamiento Brachyspira hyodysenteriae  

El primero de ellos es el aislamiento en cultivo puro de la cepa de Brachyspira hyodysenteriae específica de la granja.

El material de partida son heces o muestras de intestino grueso de los cerdos enfermos, un material muy contaminado.

El diagnóstico se hace por aislamiento de la espiroqueta en un agar sangre selectivo (con antibióticos), observación de la hemólisis e identificación por PCR, pero para obtener un cultivo puro frecuentemente es necesario realizar varios pases en placas de agar a partir del aislamiento inicial.

Casi siempre se consigue obtener el cultivo puro tras un número de pases razonable, pero en algunas ocasiones, no se consigue porque el aislamiento está contaminado con otras bacterias y es necesario volver a aislar Brachyspira hyodysenteriae de muestras nuevas de la granja e iniciar de nuevo el proceso.

Este proceso puede tardar bastante tiempo y retrasar la preparación de la autovacuna.

  Conseguir dosis de antígeno adecuada  

El otro problema es conseguir la dosis de antígeno adecuada.

El aislado en cultivo puro tiene que ser multiplicado en un medio líquido para obtener la cantidad de bacterias suficiente para poder hacer una buena autovacuna.

 

Brachyspira hyodysenteriae es una bacteria complicada de manejar en el laboratorio y no siempre es fácil cultivarla para obtener la cantidad necesaria para hacer una buena autovacuna, lo que también puede retrasar su preparación.

 

Las autovacunas que desarrolla Aquilón CyL contienen 25 veces más cantidad de antígeno que la única vacuna que ha habido contra la disentería, que se comercializó alrededor del año 1990 y que fue retirada del mercado al poco tiempo.

Una vez solventados estos problemas, el uso de la autovacuna es, como indicábamos, una magnífica herramienta para el control de la disentería.

 

RESISTENCIA A LOS ANTIBIÓTICOS

En el control de la disentería, un problema creciente es la resistencia a los antibióticos de las cepas de campo.

Nuestra experiencia y las publicaciones de datos de otros países indican que cada vez son más abundantes las cepas de campo resistentes a uno o a varios antibióticos, y esto complica el control en las granjas.

 

Otro problema cuando se emplean antibióticos en el pienso o en el agua es que los cerdos más afectados, y que tienen un cuadro clínico más grave, a menudo tienen también anorexia y no comen o comen menos y tampoco beben la cantidad adecuada de agua.

Brachyspira hyodysenteriae tiene una gran resistencia a las condiciones ambientales. Cuando hay disentería en un lote de animales, el suelo y toda la instalación en general está muy contaminada favoreciendo que una vez que se ha retirado el tratamiento, pueda haber reinfecciones.

 

Herramienta epidemológica fundamental

Una autovacuna de buena calidad es una herramienta epidemiológica fundamental.

Un cerdo vacunado contra la disentería está protegido en mayor o menor grado tanto contra la enfermedad como contra la infección.

Como sucede con cualquier vacuna, el grado de eficacia de la autovacuna contra la disentería depende de la calidad de la misma, de la aplicación y también de las condiciones epidemiológicas.

En una población de cerdos vacunados el control del cuadro clínico es evidente. Además, para que un cerdo vacunado se infecte es necesaria una dosis infectante mucho mayor y, si llega a infectarse, excretará la espiroqueta en cantidades muy inferiores y durante un período de tiempo mucho más corto que si no estuviera protegido. Por supuesto, es mucho más difícil que un cerdo vacunado se reinfecte a partir de la contaminación ambiental.

 

PROTOCOLO DE APLICACIÓN

El protocolo de aplicación de la autovacuna contra la disentería depende de las condiciones de cada granja.

  Granja de ciclo completo  

En una granja de ciclo completo, se recomienda:

Una primera aplicación de la autovacuna en sábana

Revacunación a las 2-3 semanas

Revacunar a cada cerda 3-4 semanas antes de cada parto

Hemos comprobado que puede haber interferencia de los anticuerpos maternos en la vacunación de los lechones.

  • Los lechones hijos de madres vacunadas no deben vacunarse hasta que hayan pasado al menos 2 semanas del destete.
  • En un programa de vacunación convencional, estos lechones se vacunarán con una primera dosis a las 2-3 semanas del destete y se revacunarán 2-3 semanas después.
  • En el caso de cerdos ibéricos, cuyo período de cebo es más largo, puede ser más seguro aplicar una tercera dosis cuando los animales tienen 6-7 meses de vida.

  Pauta de vacunación en cebo  

En el cebo la pauta de vacunación es aplicar una primera dosis cuando los animales han pasado el estrés inicial a las 2-3 semanas de la entrada en cebo, y revacunar del mismo modo 2-3 semanas más tarde.

 

¿LAS AUTOVACUNAS SUSTITUYEN A LAS MEDICACIONES?

La respuesta es no, al menos inicialmente.

La autovacuna complementa la medicación antibiótica, la hace más eficaz y, como indicábamos, es mucho más difícil que los cerdos se reinfecten una vez que se retira el tratamiento antibiótico.

 

En nuestra experiencia, cuando la vacuna se ha aplicado bien y durante un tiempo suficiente en granjas con buenas medidas de manejo, higiene, limpieza, desinfección, etc. es posible retirar la medicación antibiótica sin que haya casos clínicos.

 

Cada granja es un caso particular y, la mejor manera de comprobar la eficacia de la autovacuna es dejar lotes de cerdos vacunados sin ninguna medicación específica contra la disentería y observar si tienen cuadro clínico o no.

 

¿ES POSIBLE DEJAR DE UTILIZAR LA AUTOVACUNA?

Nuestra experiencia dice que sí es posible.

El uso de la autovacuna debe ser bastante largo en el tiempo.

Desafortunadamente no hay actualmente ningún método de diagnóstico que permita garantizar que una granja está libre de disentería y que puede ya dejar de vacunar.

La decisión debe tomarse después de observar cuidadosamente varios lotes de cerdos en los que se vacune la mitad y se deje la otra mitad sin vacunar y en los que, por supuesto, no se utilicen antibióticos específicos contra la disentería.

Si en varios lotes sucesivos no aparecen signos clínicos en los cerdos no vacunados ni medicados, puede dejar de utilizarse la autovacuna. Evidentemente, el tiempo necesario para poder plantearse tomar esta decisión depende de las condiciones de cada granja. En definitiva, la inmunoprofilaxis de la disentería es una herramienta eficaz para el control de la enfermedad y de la infección que complementa y apoya el empleo de otras medidas.

Sobre el autor

Pedro Rubio Nistal

Catedrático Universidad de León, Facultad de Veterinaria, Departamento de Sanidad Animal


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