13/11/2019

Patología

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Ileítis por L. intracellularis – Patogenia, signos clínicos y formas de presentación

Como bacteria intracelular obligada, Lawsonia intracellularis tiene mecanismos específicos de infección y propagación en el huésped.

Como bacteria intracelular obligada, Lawsonia intracellularis tiene mecanismos específicos de infección y propagación en el huésped. La oral es la vía de infección y los cerdos de diferentes edades sin exposición previa son susceptibles.

Sin embargo, la infección generalmente se observa en la fase tardía de la transición y en las fases de crecimiento y cebo. Esporádicamente, adultos jóvenes (principalmente animales de reemplazo) desarrollan una forma hemorrágica aguda de la enfermedad.

La dosis infectiva es de alrededor de 103 microorganismos (Collins et al., 2001) y la microbiota intestinal es esencial para el desarrollo de la enfermedad, ya que los cerdos gnotobióticos no son infectados cuando se inoculan con cultivo puro de L. intracellularis (McOrist et al., 1993).
La ileítis se puede reproducir en cerdos utilizando cultivo puro de L. intracellularis o mucosa afectada de cerdos infectados como inóculo (Guedes y Gebhart, 2003ab). La bacteria puede detectarse en heces de cerdos infectados dos o tres días después de la inoculación. La mayoría de los cerdos inoculados experimentalmente excretan la bacteria de 7 a 21 días después de la inoculación, coincidiendo con el pico de la infección.
Algunos animales aún pueden seguir excretando L. intracellularis hasta 10 a 12 semanas después de la inoculación (Smith y McOrist, 1997; Guedes et al., 2002ab).

 

Factores de virulencia

Los factores de virulencia de L. intracellularis aún no se conocen por completo.

Profileración de enterocitos

Introducción de la poliferadón celular
El mecanismo de inducción de la proliferación celular, una característica importante de la ileítis, aún no se ha explicado. Se sugirió una reducción temporal de la apoptosis inducida por la infección por L. intracellularis como un posible mecanismo implicado en la proliferación de enterocitos.
Sin embargo, dos estudios publicados recientemente (Guedes et al., 2017; Huan et al., 2017) han demostrado que las criptas infectadas con L. intracellularis tienen en realidad más eventos apoptóticos que las no infectadas, lo que demuestra que la reducción de la apoptosis no es una explicación probable para la proliferación de enterocitos.

Hasta ahora, el mecanismo que induce la proliferación de enterocitos causada por L. intracellularis permanece sin resolver

Los enterocitos parecen ser el único tipo de célula infectado por L. intracellularis. El antígeno bacteriano se ha demostrado en las tonsilas, la lámina propia del intestino, los ganglios linfáticos mesentéricos y el hígado.

Sin embargo, la presencia de la bacteria en las criptas de la tonsila probablemente se deba a la contaminación ambiental y no a la infección, mientras que en los otros tejidos y órganos se supone que se trata de bacterias digeridas por los macrófagos.

Por el contrario, Boutrup et al. (2010) utilizando hibridación fluorescente in situ, han demostrado la presencia de L. intracellularis viable en el citoplasma de células mononucleares en la lámina propia del intestino delgado.

Plantearon la hipótesis de que la bacteria podría sobrevivir en los macrófagos, lo que podría ayudar a la propagación de la infección no solo por la porción apical de los enterocitos sino también a través de la superficie basolateral.

L. intracellularis parece iniciar una infección en el intestino delgado, principalmente yeyuno e íleon, y luego progresa al intestino grueso, donde se pueden observar infecciones y lesiones desde el ciego hasta el recto (Guedes et al., 2017).

Como resultado, a pesar de ser comúnmente llamada “ileítis”, se pueden encontrar infecciones y lesiones tanto en el intestino delgado como en el grueso.
La diarrea y la reducción del crecimiento, características comunes de las diferentes formas de presentación de la ileítis, se explicaron por la hiperplasia de enterocitos inmaduros y la consiguiente atrofia de las vellosidades, que son hallazgos histológicos característicos de la enfermedad.

Sin embargo, Vannucci et al. (2010) han demostrado que incluso los intestinos infectados sin atrofia clara de las vellosidades mostraron una absorción reducida de glucosa, potasio y cloruro.
Como resultado, la malabsorción observada en la ileítis no solo se debe a la atrofia de las vellosidades sino también a las posibles alteraciones moleculares y de la membrana proteica inducidas en los enterocitos hiperplásicos infectados.

 

Formas de presentación de ileítis

Las formas de presentación de ileítis en cerdos son diversas: hemorrágica o aguda, crónica y subclínica.

Forma aguda

La forma aguda afecta a adultos jóvenes de entre 4 a 12 meses de edad, generalmente primerizas de reemplazo o animales de cebo cercanos a la edad de sacrificio.
Se caracteriza por un síndrome hemorrágico agudo con diarrea sanguinolenta profusa o muerte súbita (McOrist & Gebhart, 2012). Las heces negras con apariencia alquitranada a menudo se ven al comienzo de la presentación clínica, o en casos leves cuando el animal se está recuperando.

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Figura 1. Ileítis aguda. Cerdo con diarrea sanguinolenta

 

 

 

En casos severos, algunos animales pueden morir sin mostrar alteraciones fecales, y solo mostrando una marcada palidez en piel y mucosas visible, o tener una diarrea sanguinolenta profusa durante unos días antes de la muerte (Figura 1).
Alrededor del 50% de los animales clínicamente afectados mueren y los animales restantes se recuperarán en unas pocas semanas.

 

 

 

 

La forma aguda se ve con mayor frecuencia como un brote grave en un lote de animales, pero a veces dentro de una nave que presenta un problema de ileítis crónica pueden observarse animales aislados con diarrea sanguinolenta. Las primerizas gestantes pueden verse afectadas y abortar de 5-6 días después del inicio de los signos clínicos.

 

Forma crónica
La forma crónica de la ileítis afecta a los cerdos en la fase post-destete entre las 6 y las 20 semanas de edad. Estos cerdos presentan una diarrea transitoria que tiene una consistencia entre líquida y pastosa, de coloración entre gris y verde (Figura 2) (Lawson y Gebhart, 2000).
El moco o la sangre no se observan en la ileítis crónica.

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Figura 2. Ileítis crónica. Cerdo en crecimiento con diarrea líquida gris verdoso y mal estado físico

La diarrea puede durar de 7-10 días y después de esto, la gran mayoría se recuperan. Sin embargo, hay un impacto negativo en el crecimiento en los animales afectados que se refleja en una mayor irregularidad en el lote de cerdos (Figura 3) y un aumento de los días necesarios para llegar al peso de sacrificio.

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Figura 3. Cerdos contemporáneos
desiguales afectados por la ileítis

 

A pesar de la diarrea, muchos cerdos mantienen el apetito sin una reducción marcada en el consumo de alimento. No obstante, la eficiencia de la conversión alimenticia de todo el lote se ve gravemente comprometida. Algunos cerdos pueden tener cierto grado de anorexia, manteniendo el interés por la comida, pero sin comer.
Los cerdos que desarrollan enteritis necrótica debido a infecciones bacterianas secundarias tienen una pérdida dramática de condición corporal, así como diarrea persistente.

Forma subdínica
Se podría considerar la forma más común y se caracteriza por el impacto que tiene en la velocidad de crecimiento de los animales, sin que se llegue a observar diarrea evidente. Paradis et al. (2005) demostraron la existencia de enfermedad subclínica exponiendo a los animales a inóculos con diferentes concentraciones de L. intracellularis.

Este estudio mostró que, sin que los animales presentaran diarrea, existía una excreción de la bacteria en las heces y un impacto negativo en la ganancia de peso promedio y en el índice de conversión alimenticia (Tabla 1).

 

  • La patogenia de L. intracellularis involucra mecanismos intrincados y complejos para evitar la digestión ácida en el estómago, evadir los mecanismos de digestión de los lisosomas presentes en los enterocitos, inducir la proliferación de enterocitos, bloquear su diferenciación durante la maduración y, a raíz de ello, producir modificaciones en la expresión de proteínas de la membrana externa, malabsorción y reducción del crecimiento.
  • Los signos clínicos de la forma crónica y de la forma subclínica de la ileítis a menudo pasan desapercibidos para el productor, lo que resulta en pérdidas económicas significativas debido a la reducción de la velocidad de crecimiento y al impacto negativo en el índice de conversión.
  • Cuando existen animales con signos de emaciación o retraso en el crecimiento debido a la presencia de anorexia y diarrea dentro de un lote desigual de animales, el veterinario debe realizar una cuidadosa inspección seguida de la recogida de muestras para confirmar la enfermedad en el laboratorio.
  • Se debe realizar un examen detallado de los registros de los cerdos post-destete para detectar problemas de rendimiento productivo.

Sobre el autor

Roberto M. C. Guedes

Doctor en Veterinaria - Facultad de Veterinaria de la Universidade Federal de Minas Gerais Belo Horizonte, MG (Brasil)


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