08 Jul 2016

Gestión de la alimentación y las reservas corporales alrededor del parto



AUTOR

Lluis Fabà

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Los recientes cambios en el sector, tales como mayor intensificación, mejora genética, legislación, tecnología, sistemas, etc. son características del sector porcino que obligan a revisar frecuentemente las estrategias y sistemas de alimentación. Efectivamente, la productividad de la cerda se ha incrementado en los últimos años (2006-2015) a razón de 0,4 lechones destetados cerda-año en España (SIP, 2015).

Las camadas consisten de un mayor número de lechones, comúnmente de menor tamaño, y las cerdas son de más envergadura y con mayor potencial de crecimiento magro (Foxcroft et al., 2001; Bortolozzo et al., 2009).

  • Las necesidades nutricionales en las distintas fases del ciclo están definidas principalmente por:
    • El peso
    • La fase del ciclo
    • La edad
    • Las características de las cerdas
  • Para optimizar su rendimiento productivo, es importante controlar:
    • La ingestión
    • El estado de reservas corporales

Típicamente, para afrontar la “transición” de la cerda, se ha discutido y considerado aumentar el consumo de la cerda durante la última fase de la gestación por encima de las recomendaciones y coincidiendo con el rápido desarrollo fetal.

Esta estrategia aumenta el peso y las reservas de la madre antes del parto, pero el efecto sobre los lechones es poco concluyente.

Fase especialmente sensible por el riesgo de pérdida de lechones y los desafíos para la cerda.

En condiciones comerciales, Caballero et al (2015), suplementando 0.5kg o 1kg por día por encima del nivel habitual de la granja, observaron, aunque solo numéricamente, un incremento del peso medio del lechón al nacimiento en 100g.

De forma similar, Gonçalves et al. (2015), cuando aumentaron la ingestión energética diaria un 50% en esa fase, observaron un incremento de 30g en el lechón al nacimiento y un incremento de nacidos muertos en las multíparas.

Kim et al. (2015), en un estudio basado en 11.536 partos, demostraron que un incremento de grasa dorsal al final de gestación (109d) se relaciona con una disminución lineal del consumo durante la lactación y un aumento de pérdidas de grasa dorsal y peso vivo.

Parece que el efecto sobre el peso del lechón al sobrealimentar a la madre es modesto y que la realidad de cada situación (genética, control de la condición corporal, manejo de la alimentación, etc.) ha de considerarse particularmente.

  • Una cerda demasiado grasa pone en riesgo el rendimiento al parto y puede perjudicar el consumo y productividad durante la lactación.
  • Un nivel moderado-alto del estado de reservas será óptimo dependiendo de la genética.

manejo-alimentacion

ingaso

Si nos centramos de forma estricta en la “transición” de la cerda, típicamente, incluye que el cambio de pienso de gestación a lactación coincide con el traslado de las cerdas a parideras unos pocos días antes del parto.

Sorprendentemente, se observa una gran variabilidad de estrategias no solo en referencia al momento del cambio sino también en los niveles de alimentación antes del parto (alto, bajo, plano o decreciente), indicando falta de certezas. Sea como fuere, durante ese período, para la cerda los fetos/lechones y la producción de calostro/leche son prioritarios (Theil et al., 2012).

Cuando no aparecen problemas al parto, las cerdas con reservas moderadas (17-20 mm grasa dorsal) producen más leche en el pico de lactación (Hansen et al., 2012), compensando mejor el catabolismo por la situación de bajo apetito y baja relación de consumo/necesidades.

Gestión de la alimentación en las fases del periparto
  • 5-7d

Pasar de la restricción de pienso para gestantes (~3kg/d), al pienso de lactación (niveles variables antes del parto, crecientes posteriormente y ad libitum controlado).

  • 7 días pre-parto

Favoreciendo así mantener las reservas y optimizando el desarrollo fetal, mamario y la producción de calostro (por las altas cantidades de proteína y lisina que requieren).

  • 2-3 días después del parto

Casos extremos, el cambio se atrasa coincidiendo con el inicio de la producción de leche de la cerda e intentando optimizar la ingestión de pienso posterior.

En un estudio reciente de Decaluwé et al. (2014), estudiaron los efectos de alimentar 4.5 kg/d entre el día 108 de gestación y el parto en lugar de 1.5 kg/d (posteriormente aumentando a 3 y 4,5 kg/d los días 1 y 2 post parto, en los dos casos). Observaron que las cerdas sobrealimentadas y de estas, especialmente las que al parto mostraban 17-23mm grasa dorsal, produjeron más calostro y más rico en lactosa. Asimismo, consumieron menos pienso y perdieron más grasa dorsal durante la lactación, pero consumieron más pienso y perdieron menos grasa dorsal al considerar todo el período (108 gest. al destete); y sin afectar el desarrollo de los lechones.

En otro estudio similar de Cools et al. (2014), al alimentar ad libitum (105d – parto), también observaron un incremento de peso del lechón destetado cuando la cerda era magra (<18mm) o moderadamente (18-22mm), pero un menor crecimiento del lechón cuando presentaba >22mm de grasa dorsal al parto; comparando con la alimentación creciente estándar.

La inmensa mayoría de las cerdas experimentan una pérdida neta de peso vivo y reservas corporales a lo largo de la lactación y entran en catabolismo.

cerda-partoDurante la transición y la lactación, las recomendaciones y curvas de alimentación se aplican de forma homogénea independientemente de la paridad, peso vivo y condición corporal de la cerda.

Individualizar la atención del manejo de la alimentación desde la entrada a parideras, especialmente buscando niveles altos (4kg) para cerdas que muestran una conformación magra o moderada (<20mm), podría ser una estrategia más eficiente que sobrealimentar en general al final de la gestación para optimizar la productividad de las cerdas durante la lactación y con consecuencias positivas para el siguiente ciclo productivo.

Juntamente con el manejo y la sanidad de una explotación, la eficiencia se definirá con la capacidad de implementar estrategias y sistemas de alimentación que favorezcan los resultados globales y controlen las diferencias individuales

Los sistemas de alimentación conocidos hasta ahora demuestran que las cerdas pueden ser alimentadas de varias formas y conseguir una elevada producción. Sin embargo, a un mismo número de lechones destetados (LD), se observan diferencias de 2,4 kg por cerda/LD entre sistemas de alimentación, y un coeficiente de variación entre 9 y 11% (VI Jornada SIP, 2015).

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