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AUTOR

Carlos Casanovas Granell

Servicio Técnico Porcino. Ceva Salud Animal

David Espigares

Servicio Técnico Porcino. Ceva Salud Animal

Laura Garza

Servicio Técnico Porcino. Ceva Salud Animal

Salvador Oliver

Servicio Técnico Porcino Ceva Salud Animal

Sonia Cárceles

Servicio Técnico Porcino Ceva Salud Animal

Cystoisospora suis (C. suis) es un patógeno muy común en lechones lactantes de todo el mundo. Los lechones se infectan por ingestión de ooquistes esporulados y los esporozoítos liberados penetran en los enterocitos del intestino delgado, destruyéndolo y provocando diarrea no hemorrágica. Como resultado, los lechones presentan retraso en el crecimiento. El cuadro clínico puede verse agravado debido a coinfecciones con otros patógenos víricos o bacterianos, dando lugar a grandes pérdidas económicas.

La reducción o inactivación de los ooquistes es un factor clave para prevenir la enfermedad en los lechones a edades tempranas.

En este sentido, los sistemas de limpieza con vapor y el uso de desinfectantes con actividad frente a este parásito han demostrado ser estrategias eficaces (Straberg and Daugschies, 2007).

En las granjas donde se han detectado diarreas causadas por coccidios, se recomienda el tratamiento metafiláctico con toltrazurilo. Sin embargo, este tratamiento debe ser aplicado en los lechones antes de la excreción de los ooquistes en las heces, es decir, antes de que se puedan detectar mediante análisis coprológico.

EVITAR LA EXCRECIÓN DE OOQUISTES DE C. SUIS ES UN PUNTO CLAVE DE SU CONTROL

¿SON EFICACES LAS ESTRATÉGIAS DE CONTROL DE C. SUIS?

Los objetivos de este estudio fueron:

Evaluar la prevalencia de C. suis en granjas porcinas convencionales con diferentes condiciones de manejo en cuatro países europeos (Austria, Alemania, República Checa y España).

Evaluar la asociación entre presencia de C. suis y las estrategias de manejo y tratamiento de la infección, en particular, con el tratamiento con toltrazurilo.

MATERIALES Y MÉTODOS

En 2018, se muestrearon 49 granjas de cuatro países diferentes seleccionadas arbitrariamente:

Austria: 7 granjas

República Checa:  17 granjas

Alemania: 7 granjas

España: 18 granjas

De cada granja, se tomaron 4 muestras por camada de heces de lechón recogidas del suelo y se procesaron manteniendo los pools por camada.

El objetivo fue tomar muestras de al menos el 10% de las camadas nacidas durante el período de estudio y, como máximo, 30 camadas por granja.

Debido a que los ooquistes se excretan durante cortos periodos de tiempo, se tomaron muestras de cada camada dos veces, en la segunda y tercera semana de vida, con el objetivo de aumentar la sensibilidad del análisis coprológico (Joachim et al., 2018).

  ANÁLISIS COPROLÓGICO  

Con respecto a los análisis coprológicos, se examinaron por autofluorescencia 0,1-0,2g de heces de cada muestra homogeneizada según lo descrito por Joachim y col. (2018), considerándose una muestra como positiva si al menos se detectaba un ooquiste.

También se evaluó la consistencia de las heces puntuándolas de 1 a 4, donde 3 y 4 se consideraron heces diarreicas.

  ENCUESTA  

Por otro lado, se realizó una encuesta dirigida al veterinario de cada granja para obtener información sobre la estructura y el manejo de la granja, así como de la medicación de los lechones durante el periodo de lactación y del historial de diarreas de la granja.

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El tamaño de las granjas incluidas en el estudio varió entre 65-10.000 cerdas por granja. En Austria, solo se examinaron las granjas con un máximo de 200 cerdas, mientras que en los otros países también se incluyeron las granjas con más de 2.000 cerdas (Tabla 1).

En total, el 71,4% de las granjas y el 50,1% de las camadas muestreadas fueron positivas a C. suis al menos en uno de los muestreos. Sin embargo, la prevalencia de C. suis entre las granjas varió entre el 0 y el 100%.

  PREVALENCIA DE C. SUIS POR PAÍSES  

En las granjas alemanas se observó el nivel más bajo de infección por C. suis, mientras que en España se observó el más alto, mostrando prevalencias en granja significativamente más altas que en los demás países (Austria: P=0,006, República Checa: P = 0,011, Alemania: P = 0,009).

En España, dos tercios de las granjas positivas a C. suis tenían más del 50% de las camadas infectadas, mientras que, en los demás países, solo se detectó menos de una quinta parte de granjas con el 50% de camadas infectadas (Tabla 1).

Sin embargo, se debe tener en cuenta que en España se tomó un mayor número de muestras en comparación al resto de países.

EL 71,4% DE LAS GRANJAS Y EL 50,1% DE LAS CAMADAS MUESTREADAS FUERON POSITIVAS A C. SUIS, TENIENDO ESPAÑA MÁS DEL 50% DE LAS CAMADAS INFECTADAS EN 2/3 DE LAS GRANJAS POSITIVAS

  PREVALENCIA DE C. SUIS VS TAMAÑO DE GRANJA  

Curiosamente, las granjas de tamaño medio (1.000-1.500 cerdas) fueron las que tenían las tasas de infección más altas. Con los datos recopilados en el cuestionario no se pudo detectar ningún factor explicativo para esta observación.

El hecho de que las granjas de tamaño medio estaban ubicadas principalmente en España también podría enmascarar la verdadera razón de las mayores tasas de infección en este subgrupo.

En contraposición, las granjas con cebaderos tenían menos infecciones por C. suis que las formadas solamente por fase I (o fase I + II). De nuevo, las granjas sin fase III muestreadas fueron principalmente explotaciones de tamaño medio y ubicadas en España.

Por lo tanto, es difícil concluir si la mayor tasa de infección por C. suis es debida al tamaño de la granja, al país o si se debe a otros factores desconocidos.

  PREVALENCIA DE C. SUIS VS TRATAMIENTO TOLTRAZURILO  

De las 49 granjas muestreadas, 30 trataban a los lechones con toltrazurilo. El 66,7% de estas granjas fueron positivas a C. suis y en el 53,3% de ellas se detectaron diarreas.

En las 19 granjas en las que no se trataba con Toltrazurilo, el 79% fueron positivas a C. suis y en el 52,6% se detectaron diarreas.

A pesar de la aplicación de toltrazurilo, sorprendentemente no se observó una reducción significativa ni en la incidencia de diarreas ni en la infección por C. suis respecto a las granjas no tratadas, hecho que contrasta con previos estudios experimentales y de campo (Mundt et al., 2007; Kreiner et al., 2011). Posiblemente esto sea debido a una incorrecta aplicación del tratamiento a los lechones y a una higiene ineficaz contra el parásito.

  PREVALENCIA DE C. SUIS VS PROTOCOLO DE DESINFECCIÓN  

En cuanto a la desinfección, el 80,9% de las granjas proporcionaron información sobre los productos utilizados.

Sin embargo, solo dos granjas aplicaban desinfectantes (a base de cresol) considerados como efectivos contra los coccidios y en estas granjas no se detectaron ooquistes en heces.

Aunque no se trata de un número significativo de granjas, la desinfección con productos con actividad anticoccidial es altamente recomendada, ya que permite disminuir la presión de infección en las salas de parto.

De las granjas que trataban con toltrazurilo, nueve informaron que el tratamiento se aplicaba de forma temprana (antes del tercer día de vida), diez informaron que se suministraba de forma tardía (después del tercer día de vida) y siete, entre temprana y tardía.

Todas las granjas con tratamiento tardío fueron positivas a C. suis, mientras que en las granjas en las que se aplicaba el toltrazurilo de forma temprana se obtuvieron mejores resultados (57,1% de granjas positivas). Este hecho concuerda con estudios previos en condiciones de campo (Mengel et al., 2012).

  PREVALENCIA DE C. SUIS VS PUNTUACIÓN DE LAS HECES  

La evaluación de la consistencia de las heces de las muestras reveló que el 5,1% de las muestras tenían consistencia líquida y el 48% tenía consistencia pastosa.

Se observó que las muestras con consistencia pastosa estaban significativamente relacionadas con la excreción de un gran número de ooquistes (P = 0,005), mientras que las heces líquidas no lo estaban. Esta diferencia puede ser debida a que el pico de excreción de ooquistes no suele coincidir con la aparición de la diarrea.

En este sentido, fue importante tomar muestras de las camadas dos veces, ya que, aunque el porcentaje de camadas positivas fue similar entre los dos muestreos (43,6% y 45,8%, en la semana dos y tres de vida, respectivamente), las camadas positivas fueron distintas entre muestreos, lo que permitió mejorar la sensibilidad del diagnóstico.

En base a estos resultados, podemos concluir que la infección por C. suis continúa siendo un problema en las explotaciones porcinas, principalmente en los lechones procedentes de granjas de tamaño medio.

UN CORRECTO DIAGNÓSTICO COPROLÓGICO DE LA INFECCIÓN EN BASE A MUESTREOS CONSECUTIVOS, UNA CORRECTA ADMINISTRACIÓN DE TOLTRAZURILO Y UNA ADECUADA LIMPIEZA Y DESINFECCIÓN DE LA SALA DE PARTOS PUEDE SER DE GRAN AYUDA PARA EL CONTROL DE LA COCCIDIOSIS

Artículo adaptado de: Cystoisospora suis control in Europe is not always effective (2020). Hinney, B., Cvjetkovic, V., Espigares, D., Vanhara, J., Waehner, C., Ruttkowski, B, Selista, R., Sèrñomg, D., Joachim, A. Front. Vet. Sci. 7:113. doi: 10.3389/fvets.2020.00113

BIBLIOGRAFÍA

Joachim A, Ruttkowski B, Sperling D. Detection of Cystoisospora suis in faeces of suckling piglets – when and how? A comparison of methods. Porcine Health Manag. (2018) 4:20. doi: 10.1186/s40813-018- 0097-2

Kreiner T, Worliczek HL, Tichy A, Joachim A. Influence of toltrazuril treatment on parasitological parameters and health performance of piglets in the field–an Austrian experience. Vet Parasitol. (2011) 183:14–20. doi: 10.1016/j.vetpar.2011.07.019

mengel H, Krüger M, Krüger MU, Westphal B, Swidsinski A, Schwarz S, et al. Necrotic enteritis due to simultaneous infection with Isospora suis and clostridia in newborn piglets an

d its prevention by early treatment with toltrazuril. Parasitol Res. (2012) 110:1347–55. doi: 10.1007/s00436-011- 2633-8

Mundt HC, Mundt-Wüstenberg S, Daugschies A, Joachim A. Efficacy of various anticoccidials against experimental porcine neonatal isosporosis. Parasitol Res. (2007) 100:401–11. doi: 10.1007/s00436-006-0314-9

Straberg E, Daugschies A. Control of piglet coccidiosis by chemical disinfection with a cresol-based product (Neopredisan 135-1). Parasitol Res. (2007) 101:599–604. doi: 10.1007/s00436-007-0521-z. 




 

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