Estabilidad sanitaria para mejorar el coste de producción
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AUTOR

Alfredo Romero

Marketing MSD Animal Health

Jesús Bollo

Marketing MSD Animal Health

Marcial Marcos

Servicio Técnico MSD Animal Health

Marta Jiménez

Servicio Técnico MSD Animal Health

Paula Herrero

Marketing MSD Animal Health

Rut Menjón

Servicio Técnico MSD Animal Health

Actualmente está más que demostrado que tener una “buena sanidad” en las granjas es fundamental para permitir que los cerdos alcancen su máximo potencial genético de una manera más eficiente, es decir, optimizando al máximo los recursos1.

Además, la buena salud trae consigo un mayor bienestar en los animales y también ayuda a reducir significativamente el uso de antibióticos2.

Para conseguir esa ansiada buena sanidad hemos de ser proactivos más que reactivos, es decir, hemos de trabajar en base a la prevención, con programas sanitarios eficaces fundamentados en la bioseguridad, la vacunación y la mejora continua en nutrición, instalaciones, condiciones ambientales y manejo de los animales.

Estamos trabajando intensamente en estos aspectos. Prueba de ello es la mejora constante de los parámetros reproductivos y productivos que se están consiguiendo en nuestro sector porcino.

Pero no nos podemos descuidar, y a veces, una vez conseguido este ansiado buen estatus sanitario nos relajamos, e incluso abandonamos algunas de las medidas que nos han permitido conseguir esos buenos resultados, lo que en la mayoría de los casos se traduce en un retroceso, e incluso en una vuelta a la casilla de salida. Es como si estuviéramos en una montaña rusa sanitaria, y cuando esto sucede, entonces nos deberíamos preguntar, ¿por qué lo hacemos?

DÓNDE INCIDIR

Podríamos decir que las granjas de cerdos se apoyan en un eje con dos ruedas que, aunque funcionan independientes, van sincronizadas para permitir el avance. Por un lado, tenemos las cerdas reproductoras, y por otro tenemos su progenie, la cual pasa por distintas fases de crecimiento antes de ser comercializada.

El objetivo es que estas ruedas giren sin fricciones y sincronizadas para que el progreso de la granja sea posible.

Cuando pensamos en cerdas reproductoras nos planteamos dos objetivos:

Evitar ineficiencias en el manejo a nivel reproductivo, para alcanzar los objetivos marcados.

Proteger sus camadas durante la gestación y la lactación.

Además, como trabajamos en lotes, es muy importante hacer una buena planificación de estos para que tengan una estructura censal óptima y siempre dispongamos del número correcto de cerdas en función de la fertilidad esperada.

Para ello nos podemos apoyar en los productos y servicios de la gama ReproPig®, que nos permitirán mejorar la tasa de partos y la prolificidad, en definitiva, su eficiencia reproductiva, como ha quedado patente en numerosos estudios disponibles3.

Esto nos permitirá ser más productivos y rentables, ya que así optimizaremos las plazas de maternidad, que son la más costosas de construir.

Actualmente nos movemos en un escenario de volatilidad e incertidumbre, con un incremento muy significativo en el precio del pienso debido al elevado precio de las materias primas, que sin duda alguna es el elemento que más influye en el coste de producción.

Como sobre el precio de venta de los cerdos no podemos influir prácticamente nada (menos ahora que dependemos de mercados externos), nuestro foco de atención ha de ser trabajar sobre todo aquello que nos haga reducir el coste de producción.

Este aspecto cobra especial relevancia con los cerdos en crecimiento, donde, según los últimos datos de SIP Consultors, vamos a gastar más del 65% del coste de producción final, con lo cual hemos de prestarle una especial atención.

Es fundamental darles una buena nutrición y unas condiciones de alojamiento y climatización lo más adecuadas posible, pero además debemos inmunizar a estos animales frente a las principales enfermedades infecciosas que les pueden afectar en esta fase y que pueden mermar su potencial de crecimiento e incluso causarles mortalidad.

LA VACUNACIÓN: ESTRATEGIA CLAVE

Los patógenos siempre nos están amenazando y esperando la menor oportunidad para instalarse y generar enfermedad, provocando que los cerdos se reproduzcan peor, mueran más, crezcan menos y de manera más desigual, con un peor aprovechamiento del pienso que les ofrecemos, etc. Todo esto se traduce en un mayor coste de producción.

Por tanto, nos tenemos que “blindar”, en la medida de lo posible, frente a las enfermedades. Para ello, lo primero que tenemos que hacer es conocer a los enemigos, tanto a los que se encuentran presentes, para controlarlos, como a los posibles nuevos patógenos, para evitar que lleguen a la granja.

En este blindaje es fundamental la bioseguridad, que bien ejecutada, reducirá el riesgo de entrada de nuevos patógenos y la difusión de los presentes, que combinada con un buen programa sanitario nos permitirá controlar, e incluso erradicar enfermedades4.

Hoy más que nunca hemos de basar los programas sanitarios en la prevención vía vacunación, con un uso muy ajustado de los antibióticos como tratamiento de apoyo solo en los casos que sea necesario.

En el caso de las cerdas los programas vacunales tienen dos vertientes:

Las vacunamos para protegerlas y proteger su gestación (frente a enfermedades como la parvovirosis, mal rojo, leptospirosis, circovirosis y PRRS).

Las vacunamos para que transfieran inmunidad a través del calostro a sus camadas, que les conferirá protección durante sus primeras semanas de vida hasta que desarrollen la inmunidad activa frente a diarreas neonatales, rinitis o enfermedad de Glässer entre otras.

Otro grupo de animales de la granja en los que su inmunización será clave para la estabilidad sanitaria general serán las cerdas de reposición, grupo más sensible a todas las patologías porque su inmunidad es la menos robusta y además puede ser la vía de entrada de diferentes enfermedades.

Incluso podría ser necesario un refuerzo de la inmunidad en las cerdas de segundo ciclo, sobre todo en el caso de genéticas hiperprolíficas5.

¿QUÉ OCURRE CON LOS PROGRAMAS DE VACUNACIÓN?

Cada vez se vacuna frente a más patógenos y en ocasiones se complica poder aplicar las vacunas en un espacio de tiempo relativamente corto, además de la consiguiente carga de trabajo que conlleva para los operarios de las granjas.

Cuando buscamos una vacuna para prevenir frente a una patología, pedimos fundamentalmente 3 cosas: eficacia, seguridad y facilidad de aplicación.

Para este último punto son muy convenientes las vacunas multivalentes, de las que cada vez hay más referencias en porcino y cuyo uso está más extendido desde hace bastantes años en otras especies animales y sobre todo en salud humana.

Otra opción es que los registros de las vacunas incluyan la posibilidad de uso combinado, es decir, que se puedan mezclar varias de ellas, e incluso el uso simultáneo en distintos puntos de administración. Esta posibilidad facilita enormemente el trabajo, ya que, en un solo manejo del animal, además de lo que supone para su bienestar y la eficiencia de la mano de obra, se puede proteger frente a varias enfermedades.

Uno de los ejemplos más relevantes es el caso de las vacunas Porcilis® Lawsonia, Porcilis® PCV M Hyo y Porcilis® PRRS, cuyo registro de aplicación simultánea6 es único.

Las vacunas no se ponen por capricho, sino por necesidad. Antes de implementar un programa vacunal debemos hacer un análisis de la situación, detectando el riesgo o el problema, llevando a cabo un buen diagnóstico de agente/agentes implicados y eligiendo las vacunas más apropiadas según los criterios anteriormente mencionados.

Lo más habitual es que obrando así el problema se controle, y consigamos esa estabilidad sanitaria tan deseada que nos permite obtener el potencial que los cerdos tienen de una manera eficiente.

La pregunta es: ¿por qué una vez hemos conseguido esta estabilidad sanitaria en muchas ocasiones, pasado un tiempo, dejamos de vacunar?

Son muchos los ejemplos en los que se pone de manifiesto que si dejamos de aplicar un programa de vacunación necesario el problema vuelve a aparecer, generándose de nuevo las pérdidas económicas y desestabilizándose la sanidad de la granja, con lo que esto supone también para la moral de los trabajadores.

Esta situación es bastante frecuente en ciertas vacunaciones, como, por ejemplo, la vacunación de lechones frente al virus PRRS. Si la retiramos una vez el virus ha desaparecido de la granja, no volveremos a tener problemas si nuestra bioseguridad es adecuada. Ahora bien, si la retiramos estando el virus todavía presente (situación muy común) es fácil que, al cabo del tiempo, al aumentar la presión de infección, los problemas vuelvan a aparecer.

Por tanto, antes de modificar cualquier plan vacunal, es importante analizar correctamente la situación epidemiológica de la granja, para evitar volver a situaciones sanitarias indeseadas.

ULTIMOS AVANCES EN VACUNACIÓN

Como hemos dicho antes, cada vez se está inmunizando animales frente a un mayor número de patógenos, y por ello se van incorporando nuevas referencias a los programas vacunales de nuestras granjas, fruto de nuevos registros, nuevas indicaciones, posibilidad de combinación y nuevas vías de administración, que hacen su aplicación más sencilla, versátil y adaptada a la situación de cada granja.

Un claro ejemplo de esto es Porcilis® PCV ID, que recientemente ha obtenido una ampliación de sus indicaciones, permitiendo ahora su uso en cerdas reproductoras6. Esto se añade a la ya conocida indicación de vacunar lechones y que también recientemente se refuerza con la posibilidad de mezclarse con Porcilis® Lawsonia ID6 y así poder aplicarse ambas fácilmente al ser en un único manejo.

También es de destacar la evolución que ha seguido la vacunación intradérmica sin aguja, en la que el sistema IDAL® es pionero y sigue mejorando, tanto por las vacunas disponibles (actualmente 5 referencias) como por los dispositivos, que ya están en la tercera generación, destacando el IDAL® 3G TWIN, que permite una doble aplicación de productos con un solo manejo.

La vacunación intradérmica sin aguja añade a su eficacia contrastada, otras ventajas muy beneficiosas para la producción porcina:

Reducción de la transmisión iatrogénica de enfermedades

Menor estrés y dolor, proporcionando mayor bienestar a los animales

Evitar riesgo de accidentes con agujas a los operarios

Reducción del daño tisular y desaparición del riesgo de agujas en la carne7

Estos avances nos permiten mejorar nuestros programas sanitarios preventivos con el objetivo de mejorar la salud de los animales, y una vez conseguida, nos facilitan poder mantener la “ansiada” estabilidad sanitaria con menor carga de trabajo.

CONCLUSIÓN

Como profesionales del sector tenemos que velar tanto por la salud y el bienestar de los cerdos como por la rentabilidad de las granjas, que será lo que nos haga más fuertes en un entorno cada vez más competitivo y volátil.

Para ello hemos de tomar decisiones de calidad y contrastadas, dirigidas a estabilizar la sanidad y basadas en el retorno de la inversión que realizamos.

Si seguimos estas premisas, no tiene mucho sentido que una vez hemos conseguido unos buenos resultados dejemos de hacer lo que nos ha llevado a ellos, con el riesgo de echar a perder todo el trabajo realizado, solo con el objetivo de reducir costes.

Para replantear nuestras estrategias es necesario hacer un correcto análisis epidemiológico de la situación, que nos permita conocer exactamente si estamos libres del agente patógeno en cuestión, o bien simplemente lo tenemos «controlado» con las medidas implementadas, pues las consecuencias de la retirada de dichas medidas pueden ser muy negativas en este segundo caso.

Bibliografía:

1 A. Palomo; https://porcino.info/ileitis-porcina-eficiencia-vacunal-y-eficiencia-energetica/ ; 2020
2 M. Gómez et al. PORCILIS® ERY+PARVO+LEPTO VACCINE AGAINST CHRONIC LEPTOSPIROSIS IN THE FIELD AS AN ALTERNATIVE TO ANTIBIOTIC USAGE. ESPHM 2020
3 www.repropig-spain.com
4 Menjon, et al. SUIS 2021
5 L. Fraile; Inmunidad lactogénica en la cerda: enfoque práctico; 2018
6 Fichas técnicas de los productos: Porcilis® Lawsonia, Porcilis® PCV M Hyo, Porcilis® PRRS, Porcilis® PCV ID y Porcilis® Lawsonia ID
7 Horsington, Animals 2021

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