19/07/2016

Patología

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Entrevista a Josep Casas (OvisLab) y Javier Abadías (Servicios Técnicos de Porcino de Zoetis)

Recientemente ha sido publicado un artículo firmado por usted, Josep Casas, en el que se detallan los patógenos asociados a los procesos de Poliserositis de más de 50 casos de granjas españolas.

Los resultados mostraban atrofia frecuente de cornetes y multietiología de patógenos primarios, siendo habituales aislamientos de 2-4 agentes. Entendimos que había que profundizar si queríamos comprender mejor el problema, por lo que decidimos realizar un estudio sistemático, completo y de ámbito importante.

Zoetis, que conocía nuestra inquietud, nos ofreció su apoyo y patrocinio para el proyecto. Preparamos entonces un protocolo específico que hemos estado siguiendo durante más de dos años para el estudio de más de 80 casos.

Los hallazgos son muy interesantes y aclaratorios: los datos de los 50 primeros figuran en la publicación a la que hacéis referencia; los 30 casos restantes estudiados más tarde (los casos no publicados estudiados después de la publicación) tienen el mismo perfil de resultados.

El proyecto no está cerrado, el servicio tiene mucho interés actual, y estamos preparando una encuesta para valorar el papel de las medicaciones en el desarrollo del problema, y también transferir nuestro know how y protocolo, que ha sido adoptado por laboratorios de fuera de España.

¿A qué responde este estudio? ¿Ha observado un incremento de la demanda en este diagnóstico en los últimos años?

J C: A partir de 2012 aumentó el número de casos llegados a nuestro laboratorio para este tipo de estudio, y también recibíamos los comentarios de los clínicos sobre el incremento de la dificultad de control de estas patologías.

Muchos de los casos analizados tenían una larga historia de control limitado de las pérdidas y de persistencia de la presentación a pesar de las medidas tomadas; percibíamos también un poco de desconcierto por la falta de eficacia de tratamientos a priori contrastados.

Javier, como clínico especialista en porcino, ¿Qué evolución cree que ha sufrido este proceso en los últimos años?

JA: Los veterinarios de porcino teníamos la posibilidad de usar la antibioterapia para realizar un tratamiento de los diferentes patógenos que producen poliserositis. Pero sin una identificación bacteriana adecuada, una metafilaxia “a ciegas” puede ocasionar una curación incompleta de algunos signos clínicos, como las cojeras.

La evolución de la poliserositis ha sido el desarrollo de nuevos medios técnicos laboratoriales que permiten diagnosticar, así como antibióticos inyectables de larga acción para tratar correctamente.

Destaca la gran presencia de lesiones en cornetes nasales, ¿qué interpretación hacen de esto?

JC: La Rinitis Atrófica Regresiva por Bordetella bronchiseptica suele estar en el origen del problema, que bastantes veces ya se inicia en lactación. Los cornetes lesionados pierden funcionalidad y los lechones infectados son muy susceptibles a los colonizantes mucosales y respiratorios en general. La percepción de un problema por B.bronchiseptica es difícil cuando se inicia, dependiendo principalmente de su intensidad, que no suele ser alta.

Las bajas no se estudian siempre, las lesiones son regresivas, algunos lechones se recuperan, no vemos patología respiratoria en cebo y en matadero tampoco se observa rinitis. Además la mortalidad en post-destete y las lesiones constantes de poliserositis pueden confundirnos si no valoramos al mismo tiempo los cornetes nasales.

En general, el monitoreo de campo de las jetas de las bajas en final de lactación y post-destete es muy recomendable. Aunque B.bronchiseptica no sea un patógeno sensu stricto de poliserositis, sí que es uno de los factores intervinientes en el complejo que se acaba desarrollando; su lesión inicial es parte del problema y la principal razón de la multietiología de patógenos primarios encontrada.

¿Cuál es el papel del diagnóstico diferencial ante un problema de poliserositis?

JC: Es fundamental diferenciar en el campo la situación de complejo de la de brote simple producido por un patógeno primario de poliserositis, por ejemplo, un caso de Enfermedad de Glässer. La historia, la antigüedad del problema y su persistencia, la ineficacia antibiótica y la atrofia de cornetes en primeras edades, son buenas pistas previas y mucho más orientativas que las lesiones propias de poliserositis. La presunción del veterinario es muy importante, mediante el juicio clínico en la granja.

En una situación de complejo no se pueden prescribir tratamientos sin conocer la participación de B.bronchiseptica y Mycoplasma hyorhinis, ya que ambos tienen una sensibilidad antibiótica específica. Antes de recomendar pautas de metafilaxia o de profilaxis vacunal para B.bronchiseptica es necesario un estudio previo de cada caso en el laboratorio para conocer sus patógenos propios y su perfil de sensibilidad.

JA: Además, el diagnóstico diferencial debe ampliarse a los virus de PRRS, influenza y PCV2 (circovirus porcino) ya que su control es decisivo para alcanzar una solución satisfactoria del problema.

La viremia de PRRS e influenza en los lechones de la maternidad nos impedirá un desarrollo inmunitario adecuado, por lo que hay que establecer pautas a nivel de granja para evitar la infección simultánea. Al mismo tiempo, el circovirus porcino está modificando su epidemiología, y en ocasiones afecta a lechones menores de 50 días de vida con cuadros de lesiones similares a poliserositis, sobre todo a nivel de pericardio y pulmón

¿Cómo se tratan a nivel de campo las poliserositis? ¿Cuáles son las prácticas más habituales?

JC: No puedo hablar en general, solo de mi entorno y de manera sesgada, porque la mayoría de los casos que estudiamos tienen antecedentes, y de entrada no se han solucionado del todo. Recibimos bastantes por mala respuesta a las medicaciones, y la mayoría se confirman en el laboratorio como complejo de Poliserositis Porcina (Porcine Polyserositis Disease Complex, PPDC por sus siglas en inglés). No tengo información de los que se resuelven en el campo, que seguro que son muchos más. Algunas veces en el fondo del problema está la metafilaxia genérica y excesiva.

La obsesión por el control del Streptococcus suis perjudica el digestivo y la inmunidad, y puede cronificar el patógeno Haemophilus parasuis. La participación de B.bronchiseptica y M.hyorhinis no se conoce en todos los casos. En general, nuestros clientes prefieren la metafilaxia parenteral a la oral, y deciden los tratamientos después del estudio del caso en el laboratorio.

Valoran el perfil completo de patógenos encontrados y tienen muy en cuenta los cuatro subperfiles posibles de presencia de B.bronchiseptica y M.hyorhinis que se pueden dar: Bb+ y Mh+, Bb+ y Mh-, Bb- y Mh-, Bb- y Mh+.

JA: Por supuesto, dependiendo de si participan unos u otros patógenos, debemos tener en cuenta su epidemiología para establecer el tratamiento. Así, B .bronchiseptica, con diseminación y lesión de establecimiento muy rápido, requieren de un tratamiento inyectable alrededor del tercer día de vida y, en ocasiones, repetir al destete.

En cambio, M. hyorhinis tiene una diseminación más lenta, no llegando a colonizar a la mayor parte de los lechones hasta el destete, según estudios de la Dra. Clavijo; posteriormente ya podemos aplicar un tratamiento con macrólido.

En las ocasiones donde encontramos al mismo tiempo B.bronchiseptica y M.hyorhinis debemos hacer el tratamiento de la bordetelosis, pero sin el uso de macrólidos hasta los 21 días de vida del lechón para no impedir el contacto con M.hyorhinis que estimule una buena inmunización. En caso contrario, tan sólo retrasaríamos el problema a momentos más complicados de controlar con lechones sin defensas propias.

Nuestros clientes deciden los tratamientos después del estudio del caso en el laboratorio

Además de encontrar altas prevalencias de Haemophilus parasuis y de Streptococcus suis en casi todas las localizaciones estudiadas, uno de los hallazgos más reveladores es la alta prevalencia encontrada de Mycoplasma hyorhinis. ¿Qué nos pueden comentar al respecto?

JC: Es un patógeno bastante conocido y estudiado en algunos países. En Bretaña hace 100 años que ya hablaban de la “Enfermedad de los Mercados”, cuya etiología le fue atribuida a M.hyorhinis más tarde. En España, algunos clínicos lo tienen en cuenta porque dan por segura su prevalencia, aunque no estaba demostrada ni estudiada, ni existían publicaciones al respecto.

Nuestro trabajo confirma la sospecha y, por primera vez, se publican datos españoles de campo sobre nuestra situación con M.hyorhinis. Si realizásemos hoy la publicación, M.hyorhinis sería el patógeno primario más encontrado a pesar de que no lo chequeamos en tonsilas, porque esta muestra no tiene buen valor predictivo de enfermedad y nuestro estudio es clínico.

JA: Zoetis es un laboratorio líder en la investigación y desarrollo de soluciones frente a los mycoplasmas en porcino. Esto puede verse con el trabajo realizado con Mycoplasma hyopneumoniae desde los años 90, y en estos momentos apoyando el diagnóstico para un mejor conocimiento de Mycoplasma hyorhinis por parte de los veterinarios.

Tras los resultados reflejados por el estudio, ¿podríamos decir que las poliserositis porcinas son un complejo?

JC: Nuestra publicación señala la existencia del complejo de las poliserositis porcina porque en su presentación se cumple la definición de complejo: concurren multietiología y otros factores desencadenantes ajenos a los patógenos primarios. Es la primera vez que se cita en una publicación la existencia del PPDC, que así es como lo denominamos, por sus siglas en inglés, en los casos no publicados estudiados después de la publicación del estudio.

Javier, como uno de los responsables de los Servicios Técnicos de Porcino de Zoetis, ¿qué soluciones ofrece la compañía a los profesionales para el control de esta patología?

JA: Zoetis está comprometido con el uso correcto de los antibióticos, tanto inyectables como orales. Nuestros antibióticos Draxxin® y Naxcel® pueden alcanzar varios días de actividad tras una única aplicación. Debido a esto, son herramientas excelentes para el control de patógenos que requieren tratamientos metafilácticos eficaces cuando la enfermedad se está diseminando en la población.

Zoetis ha ampliado el registro de Draxxin®, demostrando eficacia frente a Bordetella bronchiseptica y reduciendo el tiempo de espera a 13 días para mejorar la herramienta que aporta al veterinario

Por primera vez se publican datos españoles de campo sobre nuestra situación con M.hyorhinis

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