23/02/2018

Patología

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Entrevista con Javier Marcos Sainero – Director Técnico de Vetia

Javier Marcos Sainero, Director Técnico de Vetia Animal Health -compañía dedicada a la comercialización de vacunas y productos farmacológicos para sanidad animal- nos habla sobre el reto de la reducción del uso de antibióticos frente a los procesos colibacilares.

¿Cómo está impactando la reducción del uso de antibióticos en los procesos colibacilares?

El sector porcino es uno de los que más está contribuyendo a la reducción del uso de los antibióticos en veterinaria debido a la implementación del plan de uso racional de los mismos. Como consecuencia, las colibacilosis tienden a hacerse más patentes y a extenderse a momentos tardíos de la producción, hasta el inicio del cebo.

¿Qué herramientas han sido las más eficaces para el control de esta patología?

Este grupo de enfermedades se ha abordado a lo largo de la historia de la veterinaria con diferentes medios. La utilización de antibacterianos, de vacunas o aditivos en pienso o agua es lo más habitual. Pensamos que las medidas preventivas basadas en el uso de vacunas son las más racionales y eficientes; son amigables para la cadena alimentaria, rentables y fáciles de utilizar con seguridad para las personas y los animales. La vacunación se mostró hace décadas como una medida conveniente, pero durante mucho tiempo su valor ha estado restringido a la prevención en lechones lactantes mediante la inmunización de las cerdas gestantes.  Esta práctica es eficaz para protegerlos hasta su destete. Pero la colibacilosis se extiende más allá.

¿Qué solución propone Vetia Animal Health al profesional en este sentido?

La tecnología ha posibilitado la obtención de una vacuna de muy amplio espectro, que abarca los principales antígenos implicados en las colibacilosis de los lechones lactantes y también de los destetados hasta el inicio del cebo, permitiendo así establecer protocolos de vacunación apropiados a las diferentes presentaciones de la enfermedad colibacilar. Hablamos de COLIDEX-C, pionera en la incorporación de todos los antígenos necesarios para la prevención de las colibacilosis del cerdo. También es única en cuanto a la posibilidad de ser administrada tanto a cerdas reproductoras como a lechones lactantes.

¿Cuál es el origen de COLIDEX-C?

La batería de antígenos que incorpora COLIDEX-C es fruto de una amplísima investigación de los seropatotipos de E. coli que se encontraron implicados en multitud de colibacilosis porcinas que se investigaron en un buen número de explotaciones distribuidas en diferentes áreas de nuestro territorio. Los muestreos y la identificación del agente causal y de sus factores de virulencia, se llevaron a cabo por el Laboratorio de Referencia de Escherichia coli (LREC), en la Facultad de Veterinaria de Lugo (USC). El LREC aplicó la metodología necesaria para resumir esos resultados en una batería de antígenos que CZ Veterinaria, S.A., grupo biotecnológico del que Vetia forma parte, materializó en COLIDEX-C.

¿Qué beneficios aporta la vacunación con COLIDEX-C?

La posibilidad de usar una vacuna completa con indicación tanto en reproductoras como en lechones es clave para elaborar estrategias para abordar todas las colibacilosis potenciales. Centrándonos en la prevención desde los destetados hasta el inicio de cebo, COLIDEX-C permite proteger inmunológicamente a grandes colectivos susceptibles de padecer la enfermedad con gran virulencia, en sus dos formatos más frecuentes, los causados por variantes de E. coli dependientes de las adhesinas F4 y F18.

La inmunidad que proporciona esta práctica, cuando la aplicación es adecuada, se prolonga durante toda la vida productiva del lechón, siendo innecesarias intervenciones adicionales cuando el problema se centra en el inicio del cebo, que es la fase productiva más tardía en la que se observa esta patología.

¿Hay alguna otra faceta adicional que quisieras destacar de la vacunación de lechones con COLIDEX-C?

En lo relacionado a la recría de futuras reproductoras. En numerosas experiencias se ha puesto de manifiesto que la vacunación en fase de lechón de estas cerdas mejora sus parámetros productivos y reproductivos, permitiéndoles alcanzar los pesos y la madurez necesarios para incorporarse a los colectivos de reproductoras en menor tiempo. Además, también se ha comprobado que estas cerdas tienen una mayor “experiencia inmunitaria” en su primer ciclo gestación/ parto frente a los antígenos involucrados en la colibacilosis del lechón, potenciando la protección de sus primeras camadas a través del calostro. .

La posibilidad de administrar la vacuna a lechones exige aumentar de manera notable la seguridad y la tolerancia del medicamento en cuestión. Una dosis de 2 ml para una cerda de más de 150 kilogramos se traduce en 0,5 ml para un lechón de 10 días o en 1 ml para un lechón al ser destetado, que en ambos casos apenas pesan unos kilos.

COLIDEX-C permite proteger inmunológicamente a grandes colectivos susceptibles de padecer la enfermedad con gran virulencia

¿Qué estudios avalan a COLIDEX-C?

Son numerosas las experiencias de campo realizadas con esta vacuna en los últimos 12 años que han puesto de manifiesto ventajas de carácter productivo y sanitario confirmando su eficacia e inocuidad. Ya en su origen COLIDEX-C parte de los estudios asociados a una tesis doctoral, defendida en la Facultad de Veterinaria de Lugo en 1997, que puso de manifiesto los factores de colonización de E. coli enterotoxigénicos porcinos dando pie al desarrollo de una vacuna con antígenos de colonización purificados. Más recientemente, el Departamento de Producción de la Facultad de Veterinaria de Murcia ha dirigido una nueva tesis doctoral con el objetivo de evaluar el uso de COLIDEX-C en condiciones de campo.

El estudio se llevó a cabo sobre más de 8.000 lechones comerciales. De acuerdo con los resultados de este estudio, el uso de COLIDEX-C para la prevención de la diarrea post-destete en lechones condujo a importantes mejoras sanitarias, productivas y económicas. También se observó la disminución de la frecuencia y cantidad de otros patógenos entéricos, tales como Lawsonia intracellularis. Concluye también que los animales vacunados mostraron un mayor número de células productoras de IgA en el intestino, imprescindibles para la protección de la mucosa intestinal

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