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S. SUIS: EL AGENTE CAUSAL

Las enfermedades estreptocócicas están causadas por bacterias Gram+ del género Streptococcus (S. dysgalactiae, S. porcinus, S. agalactiae, S. suis, etc.).

En porcino, es especialmente importante Streptococcus suis que, además de ser un agente zoonótico, provoca grandes pérdidas económicas en la producción porcina, ya que se trata de la causa bacteriana más importante de meningitis en cerdos.

S. suis es una bacteria comensal en la microbiota respiratoria (en especial en la cavidad nasal y amígdalas) desde muy temprana edad y es difícil encontrar animales libres de S. suis en condiciones naturales.

Estas bacterias se han podido aislar de las tonsilas, cavidad nasal, intestino y tracto genital de cerdos clínicamente sanos, pero al mismo tiempo se trata de un patógeno altamente invasivo, capaz de provocar meningitis, artritis, endocarditis, bronconeumonía, así como septicemia y muerte súbita.

En ambos casos, S. suis desarrolla estrategias para evitar el sistema inmune de la mucosa y los mecanismos de defensa inmune innatos.

El desarrollo de una infección por , con al menos 35 serotipos capsulares conocidos y un gran número de factores de virulencia, depende de múltiples factores dependientes del huésped, el medio ambiente y el patógeno.

Entre estos factores destacan las condiciones ambientales desfavorables, el estrés, la presencia de heridas, el biofilm en conducciones de agua o la presencia de otros patógenos, como Pasteurella multocida, Mycoplasma hyopneumoniae, PRRSV, circovirus porcino tipo 2 o el virus de la gripe porcina.

Cuando el S.suis comensal encuentra las condiciones favorables para su replicación, invasión y evasión de los mecanismos inmunes, empieza a expresar su patogenicidad. Esta transición depende de la cepa y de factores de virulencia.

El tracto gastrointestinal es un punto secundario de infección en lechones, ya que S.suis coloniza rápidamente los intestinos y la mucosa intestinal no puede excluirse como vía de entrada.

Mediante estudios in vitro se ha comprobado la interacción entre S.suis y células epiteliales intestinales demostrándose también su capacidad de atravesar la mucosa intestinal y llegar al torrente sanguíneo, colonizando diferentes tejidos.

Las condiciones que permiten el paso de S.suis a través del estómago no están claras aún y pueden variar con la edad del lechón (neonatal, lactante, destete). La concentración intestinal de S.suis puede aumentar tras el destete.

Esta patogenicidad tan variable dificulta el desarrollo de vacunas efectivas y hace necesario un tratamiento antibiótico de los animales afectados, así como la implantación de un protocolo integral de medidas preventivas.

 

EL ENFOQUE INTEGRAL EN EL CONTROL DE STREPTOCOCCUS

La reducción del uso de antibióticos ha provocado un aumento de la incidencia de problemas relacionados con S. suis en las granjas, con un aumento en las resistencias a antibióticos, especialmente a la amoxicilina.

Además, la ausencia de vacunas efectivas hace necesario trabajar con estrictas pautas de manejo, control ambiental y de patógenos inmunosupresores para reducir la presión de infección y potenciar la inmunidad de los lechones.

La erradicación no es posible en la práctica.

Algunas de estas medidas de manejo son:

Detección y tratamiento (o sacrificio) temprano de los lechones afectados.

Bioseguridad interna (manejo todo dentro – todo fuera, vacío sanitario, limpieza y desinfección y secado de las instalaciones).

Encalostramiento adecuado de los lechones, cauterización de colas, desinfección de ombligo y material de corte de dientes.

Revisar la densidad y el volumen de animales y mantener una ventilación y temperatura adecuadas.

Lavar las cerdas a la entrada de las salas de parto y retirada de las heces antes del parto.

 

EL CONTROL MEDIANTE LA NUTRICIÓN

El enfoque nutricional debe basarse en el control de la población de S.suis en el tracto digestivo, el mantenimiento de una función de barrera intestinal efectiva y el soporte al sistema inmunitario del animal.

Los ácidos grasos de cadena media (AGCM) tienen eficacia demostrada en el control de patógenos, sobre todo digestivos.

De entre los AGCM más utilizados destaca el ácido láurico (C12) que presenta una importante actividad frente a bacterias Gram+.

Su versión esterificada con glicerol (monolaurina) muestra concentraciones mínimas inhibitorias aún más bajas en comparación con otros ácidos orgánicos y derivados.

La monolaurina, a parte de su acción a nivel intestinal, puede absorberse y pasar al sistema linfático y sangre, donde podrá tener efecto antes de su paso por el hígado. De esa forma, se considera activa a nivel sistémico, y se ha utilizado con éxito para el control de S.suis.

Algunos alcaloides de origen vegetal, especialmente del grupo isoquinolínicos (IQs), resultan de gran interés por su efecto regulador de la inflamación, ampliamente estudiado y demostrado tanto in vitro como in vivo.

Esta regulación ayuda a mantener la integridad de la mucosa intestinal y fortalecer las uniones estrechas entre los enterocitos, reduciendo la permeabilidad intestinal y ayudando a minimizar así el paso de patógenos al interior del organismo (translocación).

De esta manera se evita que los S. suis presentes en intestino lleguen al torrente sanguíneo y se diseminen en el organismo.

Algunos de estos alcaloides ofrecen además grandes beneficios globales, con mejoras en la digestibilidad de la dieta, mejor rendimiento de los animales, y una mejora del estado de salud general.

Finalmente, es recomendable también el uso de otras sustancias que aporten al animal un refuerzo a nivel inmunitario.

Hay numerosos estudios demostrando, por ejemplo, los beneficios del uso de compuestos orgánicos presentes en el humus modulando la actividad del sistema inmunitario, potenciando la actividad fagocítica y aumentando la concentración de linfocitos.

Además, está ampliamente estudiado el efecto protector que estas sustancias naturales ejercen sobre la mucosa intestinal y su acción frente toxinas de origen diverso.

 

CONCLUSIÓN

S.suis es el agente causal de grandes pérdidas en producción porcina siendo difícil de controlar por su gran variedad de serotipos y condiciones externas implicadas en la expresión de sus factores de virulencia.

Las estrategias para su control deben abordar el problema incluyendo todos los factores que intervienen.

Así, será necesario ajustar medidas de manejo, de control ambiental y de higiene, además de un control estricto de patógenos inmunosupresores.

Las medidas nutricionales solo deben ser una herramienta más en un programa de control de éxito, mediante la reducción de la presión de infección, el control de la translocación bacteriana y el soporte al estado inmunológico.




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